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lunes, 4 de agosto de 2014

Volver a empezar


Aquí de nuevo.

Anoche recibí un comentario en este blog y fue como una alarma para recordar lo olvidado que tengo este espacio.

A ponerme al día.

Huí en febrero de este año de aquel trabajo que les conté.  Fue despido y para mí fue como una bocanada de aire. 

La pasaba llorando, pues sabía que no me esperaba ningún tipo de crecimiento y, lo peor, mi trabajo no estaba siendo valorado y los malos tratos ya estaban tornándose en un tipo de violencia laboral (a ese grado).

El despido en esta ocasión fue diferente, pues la primera vez le lloré y guardé luto durante dos años a ese empresa y traje la camiseta muy bien puesta hasta el 17 de febrero de 2014, mi último día en ese lugar.

Tardé exactamente nueve días en volver a trabajar, sólo fui a seis entrevistas en un lapso de tres días.  Pude comprarme coche.

Ese nuevo trabajo estaba muy lejos, era uno de los dos principales inconvenientes, porque el otro era la inestabilidad.

En Junio, volví a quedarme sin fuente de ingresos, pero sólo estuve desempleada dos días.

Hoy estoy trabajando de nuevo en el automovilismo deportivo, bajo la batuta de un patrón al que conozco desde hace 14 años.

Lo padre es que es un tema muy conocido para mí, estoy a tres minutos de mi hogar y conozco perfectamente el talón de Aquiles de mi jefe, así que sé en qué terrenos moverme para evitarme conflictos laborales.

Tengo casi todos los fines de semana disponibles para mí, aunque, por la naturaleza del trabajo, tengo qué apoyar labores algunos fines de semana por el mismo sueldo.

Sin embargo, hoy estoy en un punto en que prefiero tener tiempo para mí, para Juan Pablo, para descansar, que tener algo de dinero disponible, pero sin tiempo para disfrutarlo.

La situación económica no es sencilla, pues el padre de mi hijo está desempleado desde mayo y yo, sinceramente, no le veo ganas ni mala intenciones de activarse pronto, así que cargar totalmente con la carretilla está bien cabrón.

En fin, no se puede tener todo en la vida.

¿No lo creen?

lunes, 6 de enero de 2014

Quiero salir corriendo...


Convencida estoy.

Ya no quiero trabajar en donde estoy.

No es que no me guste lo que hago.  La verdad es que adoro, estoy enamorada de lo que hago, pero simplemente el ambiente de trabajo es muy pesado.

Han sido 19 meses muy difíciles de sobrellevar con quien hace las veces de jefe.

No quiero entrar en detalles porque no acabaría, pero he aceptado desde hace un par de meses que estoy siendo objeto de una especie de bullying laboral y estoy muy decepcionada.

Lamento mucho haber abandonado mis tres trabajos que tenía, pues no sólo los perdí, sino que dejé de recibir lo que ellos me daban, pero sobre todo, la tranquilidad de trabajar en un buen ambiente.

Hace casi 9 años, cuando me despidieron en el 2005 de este mismo empleo, juré por todo y ante todo que volvería.  No sé qué estaba pensando.

Hoy ya tengo varias semanas buscando nuevos horizontes.

Dios quiera que se de.

No quiero que pase mucho tiempo antes de poder colocarme en un mejor lugar, con mejores personas.

Espero sea rápido porque el hecho de ser mamá y que todos los días mi hijo me despierta con una sonrisa es lo que ha evitado que caiga en una profunda depresión.

Me cuesta mucho venir al trabajo.

Me cuesta  mucho dirigirle la palabra y el verlo me provoca aversión.  Nunca había detestado tanto a una persona, pero el hecho de que sea tan miserable  y abusivo no puede provocarme otro sentimiento.

sábado, 23 de noviembre de 2013

¿Hay alguien ahí?


Está casi casi por terminar un año medio complicado. Y no me estoy quejando.

El cinturón hemos tenido qué apretarlo mucho en casa. Yo creo que esto es síntoma general.

La mayoría de la gente trabaja más y gana menos.

Este año perdí -literalmente- mi carro y he estado a pie casi 10 meses.

La ventaja es que me  ha servido mucho de ejercicio y mis piernas se están  poniendo re-bonitas. Lo malo es el invierno a patín.

No sé ve para cuándo comprar uno nuevo con la economía como está.

 

A principios de año también perdí la compañía de mi pareja.

Han sido meses difíciles de ires  y venires con él.

De repente me duele, pero al siguiente segundo, ¡nada!  Todo en orden.

Creo que por fin le estoy dando vuelta a esa página.

 

Debido al trabajo he tenido totalmente descuidada mi vida personal.

He salido muy poco, he hecho muy pocas cosas para mí y eso a veces me cansa.

 

El trabajo es abundante, pero no estoy exagerando, estoy haciendo la chamba de dos o tres personas.  Soy de la idea que "algún día" llegará la recompensa (espero).

 

A pesar de todo esto, este ciclo escolar, gracias a Dios, voy al corriente en mis pagos en el colegio de mi hijo. Eso es algo positivo como muchas otras cosas.

Al ya no tener pareja, he pasado momentos padrísimos con Juan Pablo. Y no es que antes no los hayamos pasado, pero no sé, como que nuestra relación es más estrecha y cuando descanso tenemos agenda llena y convivimos mucho.

 

Él ha vuelto a sus terapias en un nuevo centro especializado.

Finalmente me han confirmado su TDA y bueno, empezaremos con tratamiento con el neuropediatra.

Tiene muy buena maestra en el colegio, aunque le falta un poquitín de paciencia para niños como Juan Pablo.

Lo padre también es que el colegio ha decidido ponerle una maestra sombra y ya tenemos el mes trabajando así.

Espero en dos semanas, máximo, darme cuenta si están dando resultados los nuevos métodos y medidas.

 

En fin.

Leo estoy me doy cuenta que lo difícil que he vivido son más pérdidas materiales y esas se recuperan. Ya llegará el momento. Sólo se trata de tener paciencia.

 

En cuanto al amor. Pues ya entendí la lección.

No es eterno. Ayer lo tuve, hoy ya no más. Pero tampoco ando llorando en los rincones. El duelo me duró a lo mucho dos meses, al inicio y aunque aún hablamos y tenemos aún muchas diferencias, éstas duelen, pero al siguiente día yo como nueva.

 

Es alguien a quien quiero y aprecio y que lamento mucho no haya llegado a buen término, pero sé que vendrá algo mejor para mí en forma de otro hombre o en forma de tiempo para mí.

 

Así las cosas han estado en estos 11 meses transcurridos de este año y estos meses, muchos meses, que no había querido venir a asomarme por aquí.

 

A ver si retomo el camino.

 

Estas son las novedades que van dirigidas a Chihuahua, con uno de los pocos lectores que me han dicho extrañar este espacio.

 

Él lo dice porque me aprecia desde niños.

 

Te mando un abrazo.

sábado, 18 de mayo de 2013

Paseo visual por Cancún

Día Uno.
Su primer encuentro con la inmensidad del mar...




Día Dos.
Su amor por el futbol lo acompañó hasta Cancún...





Y el sueño de pasar los días y las noches en una habitación con vista al mar, se nos hizo realidad...



Listo para apoyar a sus Rayados desde Cancún, en los Cuartos de Final del Torneo Clausura 2013 ante Tigres...



Día Tres.
Una aventura llamada Captain Hook... ¡Inolvidable!
Ojo: El pirata con el que posó para la foto se me hizo gua-pí-si-mo (última imagen de este día)...










Día Cuatro.
Enamorado del mar...








Día Cinco.
Hora de decir "Hasta pronto, Cancún"






PD.- Tengo un grave problema insuperable.  No me tomo fotos. Me resisto.  Del viaje sólo tengo una que nos tomaron en Captain Hook y que me vendieron durante la cena.
Prometo tomar pronto clases para posar, porque no más nunca salgo favorecida por la lente.


viernes, 17 de mayo de 2013

Primer sueño cumplido

Hace una semana volamos a Cancún.

Tuvieron qué pasar dos años para poder realizar el sueño de mi Juan Pablo de conocer el mar.

Estuvimos allá cinco días y cuatro noches de Luna de Miel familiar junto a mi mamá.

Nos hospedamos en un hotel de ese tipo, familiar.

Nos asignaron una habitación con vista al mar, con la promesa de que éstas fueran unas vacaciones inolvidables.

Desde 2004 que no viajaba a descansar ni a la Presa La Boca.  Nunca se había podido.

No puedo describir con palabras la mirada de mi hijo cuando se encontró con la inmesidad del mar por primera vez.

Todo lo capté con la cámara (de la que no encuentro el cable para bajarlas).

Fueron días realmente increíbles.  Casi no salimos del hotel, pues éste lo tenía todo.

Sólo la noche del domingo pasado tomamos el barco del Captain Hook en el que pasamos una velada increíble para mi hijo.

Al final del viaje que tomamos al centro del océano, Captain Hook se enfrentó a Jack Sparrow y ganó la batalla.

Juan Pablo tuvo la suerte de presenciar la guerra en primera fila y cuando se decretó el triunfo de nuestro capitán, en este caso Hook, sus ojos de satisfacción y emoción iluminaron mi alma.

Él disfrutó mucho de su primer viaje a sus siete, casi ocho, años de edad.

Nadó mucho, piso la arena, entró al mar sin miedo, subió y bajó cientos de veces de los toboganes, mal comió y cuando lo hizo lo dejamos elegir y no varió mucho su menú: hamburguesas, fruta y hot dogs.

Los dos terminamos bronceadísimos y bien recargados de las pilas.

No queríamos regresar.

Nada me detiene aquí y estoy por comenzar a buscar una oportunidad de empleo en ese lugar que me tiene maravillada desde hace años, desde la primera de las cuatro veces que lo visito.

Sé que ese es el lugar ideal para que Juan Pablo crezca sano, sin (tantos) peligros, en familia.

Mamá descansó.  Le pedí que no se preocupara por nosotros, que ella se fuera a la playa o saliera del hotel cuantas veces quisiera, que yo me haría cargo de mi hijo totalmente y así lo hizo.

Tomé algunas bebidas con alcohol, no usé bikini y dormí temprano, lo que no puedo hacer aquí siempre.

Realmene estoy muy agradecida con Dios y la vida de regalarnos esta oportunidad maravillosa y tengo la firme idea de, si no encuentro trabajo pronto, viajar de una a dos veces al año a ese paraíso.

Prometo volver con fotos para compartirlas con ustedes.

Ah... creí que esta vez, como las tres anteriores en las que viajé a este lugar con el corazón roto, podría enterrar el recuerdo de Santiago, pero no pude.

Diario me despertaba pensando en él, con rencor, dolor, reproches, pero se que mi corazón está sanando. No he tenido la necesidad imperiosa de llamarlo.

Sólo es cuestión de tiempo.

Lo que sí es que amo a mi hijo y trataré siempre de cumplirle sus sueños mientras sea mi pequeño y él no trabaje para hacerlos realidad.

domingo, 21 de abril de 2013

Cambios y más cambios

El viernes estaba sumamente deprimida.

La depresión es uno de los efectos de la hormona prescrita por mi ginecóloga, así que los cambios de humor, de por sí complicados en mi carácter, ahora están más fuertes que nunca.

Ese día, me dio por cambiar la imagen de este espacio.

Digamos que me gusta a secas, porque la realidad es que el diseño original ya me tenía aburrida.

Acepto críticas, sugerencias y demás.

Paco, un amigo de Guadalajara al que aprecio mucho, ha tenido problemas para ver la totalidad de las entradas (posts) de mi blog.

¿Alguien más tiene problemas?

¿Voy bien con el diseño o me regreso?

Seguí con la tónica de reservarme el derecho de publicar comentarios, candado que puse alguna vez que escribieron cosas hirientes y ofensivas.

Con ese candado -cultura general- lo que me hagan el honor de escribir primeramente llega a mi correo y desde ahí lo subo en cuanto los leo.

Gracias por leerme y por estar... aunque la mayoría no diga nada agradezco la atención a este rincón de mi vida.


sábado, 16 de marzo de 2013

¡TE AMO!

Nunca antes había estado tan alejada de Tí y Tú, en momentos como éste, estás tan pegado a mí... y ni cuenta me daba.

Te amo con todo mi ser.

Lamento mucho haberte defraudado tanto, haberte fallado.

Pero la sacudida fue tan estremecedora que, aunque tarde, aquí estoy para cobijarme en Tí.

Te amo, Jesús, te amo con toda mi alma.

Gracias por mi nueva vida.  Sé que haces lo mejor para mí y así lo acepto.

Jamás me alejaré de Tí otra vez.

Gracias por el dolor, gracias por el desamor, gracias por esas enseñanzas que me hacen recordar que me amas.

Te amo, Jesús.

martes, 5 de marzo de 2013

Electricidad

No sé qué pasó.

Tengo un par de días sintiéndome muy bien.

Tengo muchísimas ilusiones en el futuro.

He estado sonriente, contenta, con muchísimas ganas de salir con mis amigas y ya tengo armado mi fin de semana.

Siento como que -ya era hora- he madurado.

Me siento fuerte y con muchas ganas de seguir adelante y de no dejarme caer.

Sólo espero no sea llamarada de petate... pero esta sensación no la había vivido jamás.

Realmente estoy sorprendida.

Tengo una actitud positiva. No he tenido ganas más que de sonreír, de arreglarme, de meterle duro al ejercicio, la caminada y comer y dormir bien.

Así que, creo yo, ahí la llevo.

Siento que una muy buena etapa en mi vida está por comenzar.

Así será.

martes, 19 de febrero de 2013

lunes, 18 de febrero de 2013

Lo sabes muy bien...




Tu sabes bien...
que sin tí no funcionaré
sería intentar volar sin alas.

Tu sabes bien...
sin tí el invierno será muy cruel
ya no habrá hogueras en mi playa.
¡Oh no!

Y todo el tiempo que pasamos juntos
no lo olvidaré,
será una mancha en el agua.

Y cada noche que te amé, lo juro,
la recordaré,
junto a la luna en la cama.

¡Ay, ay, ay! ¿qué será de tí?
¡ay, ay, ay! ¿qué va a ser de mí?
si tú te alejas y yo me quedo
muy solita aquí...

¡Ay, ay, ay! ¿qué será de tí?
¡ay, ay, ay! ¿qué va a ser de mí?
si tú me dejas y yo me quedo
llorando por tí...

Tu sabes bien...
que si me quitas del medio hoy
voy a llorar un mar de lágrimas

Tu sabes bien ...
no es tan fácil decir adiós
y luego continuar en calma.

Y cuando lejos,
muy lejos estés
te recordaré,
con tristeza en tu mirada.
Y cuando el deseo entre en mi piel,
imaginaré,
tu mano bajo mi falda.

¡Ay, ay, ay! ¿qué será de tí?
¡ay, ay, ay! ¿qué va a ser de mí?
si tú te alejas y yo me quedo
muy solita aquí...

¡Ay, ay, ay! ¿qué será de tí?
¡ay, ay, ay! ¿qué va a ser de mí?
si tú me dejas y yo me quedo
llorando por tí...

¡Tu sabes bien!

¿Por qué será que el amor, el amor
es como una ola
cuando llega te besa, te abraza
y con facilidad te abandona?
¿Por qué será mi amor?
¿qué va a ser de mí?
si tu te alejas y yo me quedo
muy solita aquí
¡Ay, ay, ay! ¿qué será de tí?
¡ay, ay, ay! ¿qué va a ser de mí?
si tú me dejas y yo me quedo
llorando por tí...

Ay amor, ay amor...
Si tu te alejas y yo me quedo
llorando por tí
Oooohhhh

¡Tu sabes bien!

domingo, 17 de febrero de 2013

=O

Este es mi horóscopo para mañana 18 de febrero de 2013, según Astrocentro.

18 de Febrero de 2013
El amor es algo cambiante e inestable, Elena Torres.
El día que consigas asimilar este concepto, las cosas serán mucho más fáciles para ti.
Has recibido tantas desilusiones que no consigues creer que las cosas vuelvan a funcionar.
Pero tomas como el ejemplo el mar, la marea viene y se va constantemente.
De la misma manera, los sentimientos aparecen y desaparecen movido por las fuerzas de los astros.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Adiós, negrita, adiós...

He sido su fan no sé cuántos años, pero muchos...

Este año, ha sido tan grande mi adicción a ella, que a punto de terminar el 2012, me he dado cuenta que he reemplazado el agua con ella.

Apenas hoy, estoy tomando el quinto vaso de agua en lugar de las cuatro o cinco cocas lights al día.

Empecé a beberla, tal vez, por la figura, pues en alguna época de mi vida me cuidé obsesivamente el peso, aunque nunca me he pasado del ideal para arriba y sí muchas veces hacia abajo.

Tengo dos o tres noches con dolor de riñones al final de la jornada del trabajo.  Llegan en plena madrugada y me preocupan.

Hoy, me traje un vaso enorme del cine, con la figura de Spider Man, para estarme sirviendo a cada rato... como antes.

No es un propósito de año nuevo, pero sí por el hecho de que, si llego al  próximo año, el 2013 será un parteaguas en mi vida personal y quiero eliminar lo que me hace daño.

Hoy, honestamente, me sentí pésimamente mal por la falta de este líquido oscuro del que me niego investigar en la web sobre los daños que hace en el consumo humano.

Ya en los últimos años he enfermado cuando menos tres veces de infecciones en la orina y riñón y seguramente ésa fue la causa, pues mi consumo, aunque no es exagerado, sí es nocivo por el hecho de que he reemplazado el agua natural por una botella o una lata de esta bebida que me encanta.

Pero bueno, es hora de decir ¡Salud! con agua... por mi salud.

domingo, 17 de junio de 2012

Enrolándome

Ya llevo más de una semana en el periódico.
Al principio, no quería ni ir sola al baño, así que le pedía a una de mis mejores amigas, de hace 12 años, que me acompañara.
Hoy, ya me siento enrolada.
Aún me da pena preguntar, pues nunca había editado.  Me hago "pelotas" con los esquemas, pero ya llevo dos días consecutivos terminando temprano, prácticamente dependiendo de que las secciones grandes se vayan a la prensa para nosotros enviar nuestras páginas al mismo destino.
Me siento bien, contenta, aunque sí me ha parecido difícil el hecho de separarme de Juan Pablo tantas horas. 

Creo que en eso no nos hemos adaptado del todo los dos, pero ya vienen las vacaciones escolares y mis dos días de descanso entre semana serán completitos para él.
También me ha afectado en cuanto a la convivencia con Santiago, puesto que también tiene la problemática de sus horarios, además de los mios y mi dificultad de no sentir culpabilidad por robarle una hora a mi hijo para irme a convivir con mi pareja.
Hemos hablado mucho al respecto y los dos estamos dispuestos a seguir al pie del cañón, así que ya no queda en nosotros.
Estoy contenta, me siento plena, en mi elemento, así que sigo disfrutando de esta nueva etapa profesional de mi vida.

sábado, 3 de marzo de 2012

TDA

De muchos es conocido el “problema de lenguaje” de Juan Pablo.

En los últimos casi tres años de sus seis de vida, Manotas ha estado en un total de dos instituciones privadas trabajando con terapias que consisten en repetir y repetir y repetir, palabras, fonemas, frases, sin un resultado muy positivo.

No fuimos constantes, pues el costo de ese tipo de atenciones son sumamente altos.  Casi todos esos tres periodos de terapias de muchos meses, pagaba mucho más al mes por esta atención que lo que pago mensualmente en su colegio.

Aunque tengo tres trabajos, no me alcanzaba. El punto es que lo saqué a mediados de año pasado del último instituto.

A finales del 2011, me sugirieron en el colegio que Manotón reiniciara sus terapias.

Comencé la búsqueda y finalmente un psicólogo me dijo que mi hijo necesitaba la atención de un neuropsicólogo y encontré una experta en la materia.

Ella ya lo evaluó y ya tengo el diagnóstico.  Así que llevo unos días respirando tranquila, pues la nueva psicóloga ha descartado que mi hijo padezca autismo o Síndrome de Asperger, que requieren atención por casi toda su vida, misma que no podría vivirla él a total plenitud, cosa que realmente me tenía muy angustiada.

Resulta que Juan Pablo padece dos trastornos.  Uno es de lenguaje mixto y otro de aprendizaje no especificado, es decir ceguera a las palabras.  En resumen:  Es un niño más con Déficit de Atención.

Hay muchas cosas qué modificar desde casa, muchas.  Podría decirse que mi trato hacia a él no ha sido el adecuado para ayudarlo a superar esto.  Así que sus maestros, sensei y yo, la familia completa, tomaremos tutoriales con la psicóloga para trabajar en equipo.

Otra vez, vienen gastos muy fuertes, sin embargo, ahora no me agobian tanto, pues ya sé qué es lo que tiene mi hijo y sé que necesitará al menos cinco años de terapia.

Aunque debería agobiarme, me tranquiliza el último punto, pues son claros. Las anteriores terapeutas no salían de: Juan Pablo no habla porque no lo motivó usted a hacerlo correctamente”, “no sabemos porqué su problema de habla”, “no sabemos cuándo será dado de alta”.

En fin, nos esperan muchos años de trabajo y sacrificios, pero gracias a Dios, tiene remedio.

lunes, 23 de enero de 2012

Queriendo volver a mi negro pasado

Alguna vez les platiqué de lo frustrada que viví profesionalmente 10 años de mi vida, tiempo que ejercí lo que estudié: secretariado.

Papá, que en paz descanse, nos dio educación particular a los tres, pese a que no éramos ricos, más bien, en verdad, papá se partió el lomo toda su vida para darnos lo mejor.

Soy la menor de sus tres hijos y solo yo estuve en escuela pública en parte de mi vida: la Prepa.  Según él, matricularme en esa Prepa era aplicarme "un castigo", pues no obtuve mi pase directo en la Preparatoria del Colegio Mexicano en el que estuve de Preescolar a Secundaria.

La época que más recuerdo con felicidad es justamente la Prepa.

Cuando terminé esos dos años de estudio, honestamente, yo no sabía qué estudiar y mi papá no quiso que perdiera tiempo, así que él y mi mamá decidieron que estudiara para Asistente Ejecutiva Bilingüe, “porque no vas a aguantar una carrera de cuatro o más años”.

Es cierto, yo no sabía qué quería hacer de mi vida, pero definitivamente yo no quería ser la secretaria de nadie.  Pero “donde manda capitán no gobierna marinero”, tuve qué aceptar esa única opción que me dieron y aún recuerdo la amargura con la que fui a inscribirme y con la que me presenté el primer día de clases.

Me frustraba que, después de vivir dos hermosos años de libertad estudiantil, rodeada de hombres por primera vez en mi vida, otra vez estaba en un colegio 100 por ciento femenino y que, aunque no era manejado por religiosas, los directivos nos trataban como si lo fueran: nada de ropa provocativa, nada de maquillaje sobrecargado, nada de jeans, nada de palabrotas, etc.

Creo que no me costó mucho trabajo aplicarme a las materias, pues aunque quisiera no podía dormirme en mis laureles en ese sentido, pues el primer año de clases el pase era de 85 puntos y el segundo de 90, con materias en inglés y español (todas).

Pronto me enamoré de la taquigrafía, la mecanografía veloz, la ortografía y la redacción, las cuales aún domino al 100 por ciento y hasta las he ido perfeccionando al paso del tiempo.

De secretaria trabajé un total de 10 años en un total de cinco empresas y por cosas del destino todo esto en el sector financiero y jurídico.

Fui muy inquieta.  No duraba mucho en el puesto inicial y comenzaba a escalar peldaños rápidamente, tanto, que para antes de los tres años cumplidos en cada uno de estos lugares, ya no había para dónde subir y terminaba por buscar otro empleo, nuevos retos.

Además, me molestaba mucho que, además de las tareas profesionales que debía desempeñar, también tenía qué servir café y esto no sé por qué lo relacionaba con funciones típicas de la servidumbre y me re-molestaba hacerlo.

Siempre he dicho que Dios es muy grande y que al terminar esos 10 años era una de sus consentidas, pues prácticamente al mismo tiempo que me entró el gusanito de ser periodista se me dio la oportunidad de oro de serlo.

Sobra decir que este es mi mundo, mi habitat natural, para esto nací.  Estoy ciegamente enamorada de mi profesión por vocación.

Debo reconocer que las veces que me he quedado sin empleo en estos nuevos 11 años, jamás pensé en la posibilidad de volver a ser la secretaria de alguien.

Yo lo considero “un negro pasado”, pues volver a hacer esas funciones sería como retroceder y como no busqué nunca trabajo de ese tipo, no tenía le menor idea de cómo está la paga en ese ramo.

El viernes me llamaron de una empresa relativamente nueva en Fianzas.  No sé mucho al respecto, pero creo que existen firmas mucho más populares que ésa, pero acepté ir a la cita porque alguna vez fui a su edificio y me encantó (no sé porqué y no sé si a ustedes les pase, pero a mí me gusta trabajar en lugares agradables a la vista), porque me queda muy cerca de la casa y el colegio de mi hijo y porque donde estoy no me han dado planta y la paga no es nada buena.

Ya fui a la entrevista y efectivamente, es para cubrir una plaza de asistente de una Subdirección.

Por lo que pude ver, hay mucho trabajo.  Muchas secretarias.  Todas tenían rostro cansado.  Sus cabellos lo reflejaban porque los traían, todas, desaliñados, como cuando estás con una enorme carga de trabajo y te pasas constantemente la mano por el pelo y al final lo dejas de todas formas menos presentable.

El tipo que me entrevistó es la persona que requiere la asistente.  Creo que tengo mal hecho mi CV porque cuando lo tenía en orden de empleos sentía que confundiría a los reclutadores al tener  experiencia en distintos giros de forma intercalada, es decir, una época fui asistente, luego periodista, luego vendedora y otra vez periodista.  Así que opté por acomodar mi experiencia por giro, entonces lo primero que vio mi entrevistador fue mi experiencia como coordinador editorial y periodista.

Me escuchó con mediana atención, pues cuando no sonaba su Iphone, lo hacía la extensión interna de su oficina, entraba gente a dejarle expedientes o algún agente a saludarlo y nos interrumpían.

A final de cuentas me dijo que quería a alguien con experiencia en el ramo y yo le comenté que si bien es cierto yo no conocía nada de Fianzas, sí conocía a fondo la asistencia a más de 10 personas y también el sector financiero y de asesorías de negocios.  Sin embargo, me dejó en claro que entrevistaría a cuatro candidatas más y que checaría si ellas tienen esa experiencia en seguros que tanto necesita aunque yo sea buena para aprender rápido.

Hasta ese momento, yo todavía estaba convencida de que si no se daba ese trabajo para mí, era porque no me tocaba y porque estoy enamorada del periodismo.

Cuando habló de ingresos y prestaciones mi mentalidad cambió.

Es increíble cómo las asistentes ganan casi el doble de lo que gano en la revista de bodas (con razón tengo qué tener dos empleos más) y muchas prestaciones que desde hace siete años perdí al salirme del periódico.

Hoy tengo la intención de renunciar a esto del periodismo, al menos del de tiempo completo, y volver a buscar “de lo mío”.

lunes, 24 de octubre de 2011

Bitácora No. 1 de mi nuevo trabajo

(Escribo esta entrada con unas ganas enormes de tomarme un té helado de hojas de aguacate).

Sí, hoy fue mi primer día de trabajo después de disfrutar de un mes sabático completito, el cual me hacía mucha falta.

Casi siempre me tomo estos respiros justamente después de tres años laborados en una empresa.  Creo que mi organismo, mi mente y mi todo están autoprogramados de esa forma, de tal manera que hasta los reajustes llegan a ese tiempo y me tocan a mí, en algunos casos.

Yo he aprendido a saborearlos al máximo.

Y bueno, siendo ya un hecho que ya me subí al barco de esta nueva empresa, ya puedo platicarles abiertamente de qué se trata.

En realidad, mi labor no ha cambiado mucho con respecto a la que hacía en Bodissima, pues vuelvo a ser Coordinador Editorial, pero nada más y nada menos que en, digamos, algo así como su competencia.

Es una empresa pequeña y familiar.  Mis jefes, otra vez, son mujeres y me han tratado de maravilla, sumamente profesionales.

La parte recreativa está de a peso, aunque ni tiempo tengo de disfrutarlo: tengo acceso a internet ilimitado.

Justo ahora estoy creando nuevas propuestas y temas para un proyecto ambicioso y requiero concentración 100 por ciento.

El horario me parece mejor que en la otra revista, aunque es lo mismo pues mi hora de comida disminuyo a 60 minutos, cuando antes gozaba de 90.  Y, por la tarde, salgo media hora antes que con el otro patrón.

El único inconveniente es justamente la hora de la comida, pues, además de que debo salir antes que todos, solo tengo el tiempo justo para recoger a Manotas y llevarlo a casa.  Mi Platina se ha convertido en un restaurante rodante en el que desayuno y como mientras manejo (¡hola, agentes de tránsito!).

Quizá me causa algo de bronca que debo abordar ahí y generar temas que vi durante tres años, y que es relativo a la vida de la mujer y las novias, aunque, bueno, el mes de vacaciones hizo que se me refrescaran un poco las ideas.

No puedo platicar mucho del ambiente de trabajo porque no creo poder conocerlo a fondo porque nadie platica en horario de trabajo y no creo quedarme jamás a comer ahí (nunca lo hice en Bodissima), pero siento que he sido bien recibida.

A diferencia de en Bodissima, en que la encargada de sistemas era una tipa amargada, amarra-navajas y mal  vibrosa, acá, el jefe de esa área, es la neta del planeta.  Un tipo sumamente agradable y dicharachero.

En fin, creo que no está nada mal y, lo mejor, debo estar agradecidísima con Dios en que cada vez que necesito su manita para encontrar nuevo trabajo, cada vez requiero de menos tiempo para ello.

Desde este lado de la compu reportó: ¡yo mera!

miércoles, 19 de octubre de 2011

100

Hace casi cuatro meses comencé la aventura en este espacio.

Ya había tenido un blog anteriormente, pero no le agarré cariño y lo abandoné a las primeras tres entradas.

No sé si he estado inspirada o qué demonios, pero me apasiona este espacio.

Así que justamente estás leyendo el post número
100 a poquito más de una semana de cumplir cuatro meses al aire.

Gracias por leerlo, por visitarlo, criticarlo y hasta hacerlo garras.

Esto es un medio de escape para mí y me gusta platicarles por este medio lo aburrida que es mi vida.  Ja!

Besos y aquí nos leemos.



miércoles, 21 de septiembre de 2011

El huracán está cerca...

No sé por qué, pero siempre he vivido la situación de que me llegue información privilegiada sin yo buscarla.

Y esto aplica para todos los aspectos, desde el laboral, hasta el personal.  No sé si porque les parezca confiable o porque me aprecien.  El punto es que siempre ha sido así.

Hace unas semanas, una fuente fidedigna me informó que uno de los trabajos que desempeño actualmente no anda nada bien y que desaparecería de la faz de la tierra y con él, todos los que trabajamos para que existiera.

Al principio recibí la noticia con agrado, pues siento que desde hace un año mi ciclo terminó en ese lugar. Sin embargo, al no concretarse nada de inmediato, como que uno piensa mejor las cosas y llegué a la conclusión de que no era nada bueno, nunca, perder el empleo.

Ya está confirmado, aún off the record, que me voy a más tardar este lunes.  ¿Cómo me siento?  Pues sigo creyendo que ya no tengo nada qué hacer ahí, que no he sido valorada como me valoran en los otros dos lugares y que ya no hay oportunidad de crecimiento.

Sin embargo, mi mente ha comenzado a trabajar al 100 por hora pensando en cómo me voy a organizar económicamente para librarla lo mejor posible.

Lo que me aterra o me da flojera, más bien, es que sospecho que en cuanto al finiquito no me irá tan bien que digamos. Por supuesto, buscaré recibir lo justo por tres razones: una porque soy papá y mamá y ese dinero es de mi hijo, dos: porque tengo compromisos y tres: porque me estaré yendo en una temporada nada favorable para encontrar algo rápido.

Además, y por último, será la última molestia que causaré y, obviamente, porque es lo justo, lo que he ganado en estos años.

Así que me esperan unos días especiales.  Estaré esperando la notificación oficial en las próximas horas y luego a definir el último punto que comento.

Tengo la suerte de que las empresas en las que he trabajado han cerrado por malas rachas y en la bola me voy yo.  Solo en dos ocasiones renuncié yo por una mejoría  laboral y económica.

Siempre, siempre, ha sido para algo mejor.  Siempre encuentro algo que me favorece en lo personal y en lo laboral.  Quiero pensar que ahora será igual.

Aquí andaré en mi rincón, como siempre.

martes, 20 de septiembre de 2011

A veces, ¡es difícil!

El domingo mamá y yo nos sentamos a comer juntas mientras Manotas jugaba en su computadora.  Platicábamos del baile que habíamos disfrutado horas antes de la Banda de Música de la Ciudad de Monterrey y luego desvió la plática de esta forma…

M.-  Quiero decirte algo y no quiero que me lo tomes a mal.
E.-  A ver…
M.- He notado que ya no sonríes.  Te estás olvidando de sonreír.  No te cuesta nada hacerlo.

Y anoche, mientras descansaba en mi cama al llegar del trabajo y Manotas jugaba en su computadora (creo que eso hará de ahora en adelante y para siempre, beauty thing!), me contaba de una amiga de ella y mi papá, qepd, que por su edad padece demencia senil y no sé por qué le vino a la mente la plática del día anterior (¿Me verá más vieja porque no sonrío?, ¡espero que no sea eso!), pero volvió a tocar el mismo tema.

M.- … por eso es importante sonreír.

Yo no lo había notado, pero sí me había dado cuenta que llevo días en los que no me siento bien.  Y no hablo de un malestar físico, sino algo más de fondo.  Varias cosas no me hacen feliz y me niego a aceptarlo… y sí, he dejado de sonreír. 

Las palabras de mamá todavía taladran no solo mis oídos, sino también mi mente.  No quiero caer en esa fea costumbre de no sonreír y algo debo hacer al respecto.  Me siento desganada, decepcionada, triste y hasta enojada conmigo misma o con la nada.

Ayer de nada me sirvió guiar al taxista que tomé a medio día, los atajos no me sirvieron y se me hizo tarde para recoger a Manotas en el colegio.   El retraso me sirvió para intentar modificar la percepción (y realidad) que me comentó mamá.  Lo que pensé: “no quiero que esto afecte a mi’jo” y cambié de estrategia. 

Siempre lo recibo con una sonrisa en la puerta del kínder, pero ese día, tan solo lo ví de lejos, le extendí mis brazos, como seña de que quería y necesitaba uno de sus tiernos abrazos y enmarqué el gesto con una sonrisa en mi rostro.  Él se sacó de onda y correspondió mi actitud con muchos te amo… me hizo sonreír hasta ahorita.

A veces, ¡qué difícil es sonreír!, Y esta rolita habla mucho al respecto.