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domingo, 17 de febrero de 2013

=O

Este es mi horóscopo para mañana 18 de febrero de 2013, según Astrocentro.

18 de Febrero de 2013
El amor es algo cambiante e inestable, Elena Torres.
El día que consigas asimilar este concepto, las cosas serán mucho más fáciles para ti.
Has recibido tantas desilusiones que no consigues creer que las cosas vuelvan a funcionar.
Pero tomas como el ejemplo el mar, la marea viene y se va constantemente.
De la misma manera, los sentimientos aparecen y desaparecen movido por las fuerzas de los astros.

sábado, 13 de octubre de 2012

Dolor

Pese a que mi Juan Pablo tiene ya siete años, lo que pasó el jueves me hizo llorar tanto como nunca.

Fue un hecho reprobable, doloroso que terminó con casi seis horas seguidas de mi llanto de coraje, impotencia y muchísima tristeza.

En menos de una semana, Juan Pablo se sintió desairado por las famosas piñatas de sus compañeros del colegio.

Antes que nada quiero dejar claro que lo que a mí me indigna no es le hecho de que no sea tomado en cuenta pues, al ser mamá, puedo entender que a veces no hay presupuesto para invitar a todos los compañeros de salón de nuestros hijos.

También puedo entender que mucho importa a algunas madres hacer click con las mamás de los otros niños y también que ellos ya están en edad de elegir a quién invitar.

El primer hecho que me molestó fue que la maestra, a petición de una madre de familia, repartió en el salón de clases, a la hora de salida, cuando una amiga y yo estábamos en la puerta, las invitaciones de la fiesta de cumpleaños de su hijo.

El hijo de mi amiga y Juan Pablo no fueron requeridos.  Solo atiné a hacerle el comentario a esa mamá, muy amiga mía, que las maestras debería evitar la imprudencia de hacer algo de este tipo.

Juan Pablo es un niño exageradamente sentimental, así que sí sintió que no fue tomado en cuenta, pero al rato lo olvidamos los dos.

Lo que pasó el jueves fue lo siguiente.

Manotas, al no verme en la puerta del salón a la hora de salida, quería comenzar a llorar, pero su maestra le dijo que hiciera tiempo yendo a su escritorio, con una mamá que estaba llenando ahí las invitaciones de la fiesta de su hija, para recoger la suya.

Ahí estaba un montón de chamacos rodeando a la señora.  Ella le entregó una invitación a Juan Pablo y él la alzó muy contento, pero algo le dijo la niña a su mamá que la señora se la arrebató de las manos y mi hijo puso su cara de tristeza.

A los pocos minutos, la mamá, la hija y la maestra estaban afuera del salón, muy cerca de mí y entonces salió Juan Pablo.

Deliberadamente pregunté a mi hijo por su invitación, aquella que su maestra le dijo que recogiera mientras yo pasaba por él y me dijo: "No me dieron, mamá".

La maestra escuchó nuestra plática y le comentó a la señora que Juan Pablo estaba en la lista de sus invitados y la hija le dijo: "No, yo no estoy invitando a Juan Pablo, estoy invitando a Pablo"; su madre sólo sonrió con los labios torcidos.

Salí de ahí conteniendo el llanto, pero al comentarle por celular a otra amiga del colegio me solté a llorar hasta las 8:30 de la noche.

Me dio tanto coraje que un adulto hiciera algo así.

Me quejé con la directora de Primaria Menor y no le puso atención a mi queja.  Más molesta estoy todavía.

Ellas creen que me molesta el que mi hijo se haya perdido una fiesta, cuando en realidad lo que me DUELE en el alma es que lo hayan lastimado de esa forma.

No sé dónde tienen los valores algunos padres de familia y cómo fomentan el bullying y la discriminación en sus hijos.

Yo creo que nunca van a corregir esa actitud y menos si la escuela lo permite.

martes, 31 de julio de 2012

Tres años y contando

Este será, si Dios quiere, el cuarto ciclo escolar de Juan Pablo en su colegio.

El primer año, pese a que tenía pésimos ingresos, me fue muy bien con los pagos de todo.  Creo yo que fui muy bien organizada.

En los últimos dos, no tanto, pero salí a flote.

A partir del segundo ciclo, no recuerdo por qué, me acerqué al "papá" antes de los pagos fuertes de inicio de ciclo escolar, pidiéndole apoyo para librar ese primer tirón, siempre aclarando que sería solo en ese momento y que de las mensualidades yo me haría cargo.

Esos dos últimos años de preescolar abiertamente me dijo que no me iba a apoyar ni sólo al inicio y que mejor lo llevara a una escuela pública.

Entonces le hice una contra propuesta, que me diera lo que piden a los papás de niños de escuelas públicas al año, que no es ni la mitad de una mensualidad del colegio porque definitivamente que en una de ese tipo no podrían darle la atención que necesita el niño por sus problemas de TDA y lenguaje.

Había evitado invitarlo a involucrarse en cosas del colegio por la misma situación, pero decidí invitarlo al cierre del ciclo escolar reciente porque era además el cierre de una etapa de la vida de JP.

A este hombre lo ví contento y admirado por el colegio, sus instalaciones, sus maestras, sus actividades y pensé que ahora sí tendría un motivo para unirse a los gastos de inicio de ciclo escolar.

Pensé que no me había equivocado hasta hace unos momentos.

Cuando volví a tocar el tema del apoyo para Primaria, que es la etapa a la que entrará mi hijo, él se vio más dispuesto.

Tiene como tres meses negándole paseos, juguetes, ropa a Juan Pablo -delante de mi mamá- bajo el argumento siguiente:

- "No podemos (salir, comprar, darte) porque estoy ahorrando para darle dinero a tu mamá para el colegio".

Luego, hace un mes le recordé que ya está el tirón fuerte encima y me habló de un bono que recibiría y del que la gente de RH de su empresa me daría el 20 por ciento del total que le corresponde al niño, pero que también me daría él el resto para el colegio.

Llegó esa quincena y no vino ningún bono y dijo que hoy llegaba.

Sin embargo, la gente de RH me informó que no viene ningún extra depositado a favor del niño.  Así que decidí ponerlo al tanto de esta última noticia y me sale con que el viernes le dará a mi madre el 20 por ciento de los 3 mil 900 pesos que le dieron de supuestas "utilidades".

780 pesos, para un desembolso total de una cifra de cuatro ceros.

Me encabroné.

Y no porque me siga sorprendiendo, de hecho, tengo prácticamente todo resuelto (aunque de última hora y eso provoca demasiado estrés), sino que me molesta que todos estos meses le haya negado a SU hijo tantas cosas -baratas- bajo el argumento de estar ahorrando para su escuela.

Ahora pienso y pienso de qué estará hecho este tipo, cuestiono su cariño por Juan Pablo, me cuestiono a qué demonios viene una "persona" así a este mundo.

En verdad ¡qué poca madre!

miércoles, 23 de mayo de 2012

La Cebolla

Parte 2

¿Se acuerdan de la historia de La Cebolla?

Si no o eres nuevo lector -que pena que hayas llegado justo cuando tengo abandonado este espacio- pincha aquí.

Pues bien, aquí se las presento, no sin antes aclarar que yo no veo esos programas patéticos.

A ella "la conozco" porque es asidua asistente de las audiciones de mi adorada Banda de Música de la Ciudad de Monterrey, a las que acudo desde hace más 16 años y en las que, desgraciadamente, me la topo domingo a domingo y la veo hacer similares desfiguros como éste transmitido en nuestra chafa televisión local.


martes, 6 de diciembre de 2011

No es de Dios...

Tantas palabras transparentes.

Nada qué escribir...

"Cuando no tengas nada qué decir...", dicen.

martes, 29 de noviembre de 2011

Un (muy) buen chiste

No había buscado el Feis de J.

Pero, estoy por cerrar la cuenta que he tenido como única en mi vida en ese espacio y abrí otra por cuestiones de seguridad (si alguno de ustedes los tengo en mi feis de siempre, escríbanme inbox para pasarles el nuevo.  Yo ya no puedo agregar por varios días porque envié muchas invitaciones al abrirla y el "dueño" de ese espacio me limitó las invitaciones, sorry) y fue entonces como el mismo sistema me sugirió agregarlo, supongo que alguien de mis contactos lo tiene a él como amigo.

Siendo mujer, obviamente, no pude resistir entrar a ver qué tenía no más por curiosidad.

Pues tiene muchas cosas sin privacidad y entre ellas su perfil y no pude más que reírme un muy buen rato con la forma en que se describe y aquí lo pongo íntegro.

"Profesional, trabajador, respetuoso, transparente y, sobren todo honesto".

¡Diosantodemivida, qué buena imaginación tiene!

viernes, 11 de noviembre de 2011

Eliminado

Ahora sí que utilizaré mi espacio para desahogarme.

Hay una persona extraña que se había acercado a mi vida.  Fue un noviecillo de juventud, el primero que me regaló el dolor de sufrir por infidelidades, pero eso no es lo importante.

Con la tecnología actual no fue difícil que me encontrara y lo acepté.  Primero por MSN y luego por FB.

Poco a poco he ido descubriendo que es una persona sumamente negativa.  Afortunadamente, en un lapso de tres o cuatro años que más o menos nos ponemos en contacto (muy de vez en cuando), solo lo vi la noche de Año Nuevo pasado que cayó de improviso en mi casa.

Su visita no duró más de 10 minutos porque llegó a la hora que Manotas y yo estábamos cenando y le di avión rápido.

Ha sido ofensivo y muchas de las veces que platicamos termino sumamente estresada y molesta.

Por ejemplo, fue él quien criticó con ironía y burla el que mi hijo se integrara a un grupo de Boy Scout.  

Se que ahí debí dejar esa extraña amistad, pero, vuelvo a lo mismo, no es alguien a quien frecuente, es más, podemos estar conectados y ni siquiera nos saludamos en semanas.

Sin tener una conversación profunda en el que externe mis problemas con él (no tengo la confianza) de alguna u otra forma es agresivo.  Si no me dice que soy una amargada, me dice que soy una dejada.

Por cuestiones laborales reactivé mi cuenta de FB y ayer postee en mi muro algo sobre el programa favorito de TV que actualmente sigo y de inmediato me escribió ahí:  “Ay Elena, tú siempre con tus comentarios… bobos”

Tenía tiempo de no hablar con él. Y me causó algo de molestia, pero para no hacer la discusión larga y porque yo tenía mucho trabajo no le dije nada, simplemente borré su comentario.

Esta mañana lo vi conectado y textualmente le dije: “Te pido de favor que sea la última vez que diriges hacia mi un comentario ofensivo. Jamás he sido grosera contigo y tú siempre me estás atacando”.

Él solo me contestó que si no me gustaba lo eliminara de mi lista de contactos.  Le dije que ya que me daba carta abierta, en ese mismo momento haría lo que debí haber hecho hace tiempo y lo bloquee, no sin antes agregar que no entendía su amargura, que todo lo que piensa de mí es reflejo de lo que él es. 

Que si vivo con mi madre y él es independiente (cosa que siempre me presume y critica), pues tal vez es así porque él vive sólo por épocas porque regularmente mete a su vida y departamentos rentados a mujeres con las que fracasa y se vuelve a quedar solo.

Ya una vez lo había eliminado no solo de las vías de comunicación, sino de mis amistades, porque se atrevió a hacerme propuestas que no van conmigo y no me bajó de mojigata.  

Creí que eso había quedado claro, pero no, veo que se quedó con esa espina clavada y siento mucho no poder acceder a sus peticiones.

En fin, a partir de hoy, este tipo queda fuera de mi vida.

martes, 8 de noviembre de 2011

Adiós, Mike

Me declaro incompetente para comprender la muerte joven.

Siempre me “shockea” enterarme de que alguien, conocido o desconocido, fallece de niño y hasta los 40 y tantos años, aún sin conocer detalles de la causa de su muerte.

Hace unos días, falleció quien fue profesor de mis sobrinos mayores en la Banda de Guerra de la secu donde ellos estudiaron.  Cuando ellos estaban en la secundaria y hablaban de Mike lo hacían con mucho respeto y cariño.

Yo no tuve el gusto de conocerlo y mucho menos tratarlo, pero al escucharlos a ellos hablar de él inevitablemente te creas una buena idea de la persona.

Hace unos dos años, mis sobrinos Marie y Andy, hicieron su primer viaje sin el resto de su familia y fueron al Distrito Federal justamente bajo el cuidado de Mike.

Nuestra familia, debo reconocerlo, somos bastante escandalosos y fuimos todos, incluidos tía, primo (Manotas) y abuelita a despedirlos a la secundaria, desde donde saldrían los camiones a su destino.

El lugar estaba lleno de ansiosos padres de familia y de adolescentes emocionados por el viaje.  Obviamente, ahí estaba él, Mike, y juntó a los papás de sus alumnos y escuché lo que les dijo para tratar de aliviar esos rostros de angustia de los padres:

“No se preocupen, los voy a cuidar como si fueran mis hijos”.

En ese momento, yo no sabía si Mike tenía la palabra exacta, pero los papás, tan solo escucharlo, relajaron un poco su rostro y emociones. Ahora sé que los papás de sus alumnos confiaban ciegamente en él, pues aunque no fui a sus funerales mis "portavoces" me lo confirmaron al describirme el dolor de jóvenes y adultos mostrado en el último adiós de su Mike.

Mike murió por una estúpida enfermedad fulminante.

Hace un mes, él y los integrantes de la banda de guerra que tanto amaba, aquella que ganó lugares especiales en cuanta competencia participaba, fueron invitados a un evento en uno de los municipios de este Estado.

A cambio de su servicio, los organizadores les ofrecieron un desayuno.  Alimentos que provocaron una intoxicación masiva.  Hubo alumnos que faltaron una semana completa a la escuela.

Mike enfermó todo el último mes: diarrea, vómito y dolores intensos de cabeza.

Visitó muchos hospitales y nadie analizó el caso a fondo hasta que se internó el 30 de octubre en uno particular. El diagnóstico fue aterrador: una bacteria se había alojado en su cerebro.

Para el miércoles, había perdido la vista y el oído y  fue desahuciado.  Su muerte ocurriría en cualquier momento.

Mike, a sus 31 años, murió a las 10:45 horas del viernes 4 de noviembre de este año y la noticia se corrió como reguero de pólvora.

Mis sobrinos y cientos de estudiantes estaban destrozados.  Decenas y decenas de alumnos y ex alumnos de Mike se concentraron la noche de ese día en la secundaria para ensayar en su honor lo que tocarían durante su despedida.

Al sepelio de Mike acudieron más de 300 personas, incluidas bandas de guerra de otras escuelas.

Mike, descansa en paz y gracias por dejar huella en la vida de mis sobrinos.



“Instructor y Comandante de la Banda de Guerra Águilas Grises de Monterrey, Nuevo León: Miguel Ángel Campos Ortiz, ¡PREEEEEESENTE!”.


jueves, 3 de noviembre de 2011

Dichas inmerecidas

No sé si se trate de mis días pre, y no puedo asegurarlo porque no tengo ganas ni malas intenciones de checar el calendario, pero últimamente me he sentido de muy mal humor.  A un grado de amargura que da miedo.

Hay varias cosas que suceden, buenas para algunos, que a mí me molestan.  Esos sentimientos extraños que a la larga hacen daño.  Llamémosle envidia.

Digamos que creo (¿quien soy yo para creerlo?) que hay gente que tiene cosas y sentimientos que honestamente no lo merecen.  Es un sentimiento como el que experimentan las mujeres que anhelan ser madres y no pueden y que al enterarse del embarazo de alguien cercano sienten algo extraño en las entrañas.

Así es…

He tratado de pensar en otras cosas para no recordar lo que creo que no-se-merecen y esperemos lograrlo pronto.  Ya he estado estacionada en este tipo de situaciones y me es difícil salir de ellas.  Esperemos que esta vez no.


domingo, 23 de octubre de 2011

La Cebolla

Resulta que mi papá, q e p d, era muy bueno para bautizar con apelativos a la gente, conocidos y desconocidos.

Se dio vuelo con esa habilidad justamente en los bailes de la Banda de Música de la Ciudad de Monterrey, a los cuales acudíamos juntos en familia y que yo sigo haciendo domingo a domingo desde hace 16 años.

Hay una pareja de adultos mayores a los que les puso de apodo “Los Fideos” simplemente porque ambos son sumamente delgados.

A otro le puso “Frankestein” porque está igualito al personaje, pero hoy vengo a hablar de una tipa que le puso La Cebolla y que según ella se llama Karla, lo cual dudo mucho al tratarse de una persona mayor.  No creo que persona que pase de los 60 años se llame de esa forma, creo que más bien se ha de llamar Petra, Juanita, María, pero ¿Karla? No lo creo.

Papá le puso La Cebolla porque lleva el cabello corto, un corte moderno para su edad y lo tiñe de rubio casi blanco.  Es dueña de unos ojos feos, bien chiquitos y oculta ese defecto bajo un par de gafas de sol.

Ella ahora está “disfrutando” de sus 15 minutos de fama, pues forma parte de los extras de un programa local espantoso, que no he visto y teniendo la presencia de ese espécimen dudo mucho que me aviente un día a verlo en su totalidad, que se llama Pura Gente Bien, de Multimiedos, y que es conducido por una incipiente estrella llamada Poncho de Nigris.

No sé cómo se llame el personaje de esta mujer, pero ella aparece vestida con un intento de disfraz alusivo a la historia de Batman y hacen bien en ponerle un tipo antifaz (por aquello de los ojos feos) y un vestido corto que tapa lo que vengo a criticar hoy.

Al salir en ese programa nefasto, gente sin cultura se acerca a pedirle la foto del recuerdo, lo que alimenta su ego y, como “nadie la merece”, no les da beso en la mejilla como normalmente lo hace la gente, sino que “les da” beso en ambas mejillas, pero sin tocar a la gente cachete con cachete, osea, ¡se los da al aire!

Resulta que ella es todo lo que una mujer no debe ser.  Ella es lo que todo mundo critica de una mujer joven, como por ejemplo, que use ropa sexosa para atrapar alguna víctima a como dé lugar… de esas mujeres que enseñan de más como método de desesperación por encontrar el amor o lo-que-sea que la haga vibrar.

Es sumamente desagradable verla tan temprano los domingos en un lugar que, se supone, es 100 por ciento ambiente familiar, en donde hay mucho adulto mayor y familias completas que se pasan de misa de Catedral a los bajos del Palacio Municipal atraído por las notas perfectas de la audición.

Ella tiene poco estrenando bubis, sí, a sus más de 60 años de edad. Eligió un silicón bastante grande, para mi gusto, porque la ñora es delgada, muy delgada.  Y pues, el paso de los años ha hecho mella en ella al arrugársele la piel del cuello al pecho (arribita de las bubis).

Tal vez puede sonar a envidia de mi parte, pero no.  Una mujer puede operarse y presumir ése nuevo dote con elegancia y finura.

Ella no.

Ella lleva escotes vulgares y encima, para acomodarse el chicharrón, mueve sus escotes sin cuidado y se le ha visto el pezón varias veces.

Hasta hace unas semanas, la banda tenía la costumbre de cerrar la audición con tres rolas que, gracias a Dios, al tener cambio de director de orquesta, éstas fueron suprimidas y se le dio variedad al asunto.

Pero, cuando estaban vivas esas tres rolas, había una pieza que se llama Pachito E Ché en la que suele subirse a un lado de los trompetistas las mismas cuatro personas de siempre, entre ellas, La Cebolla para bailar al ritmo de la música.

El cantante cubano, Óscar Rojas, implementó una coreografía que esos bailadores siguen al pie de la letra.  Justo del segundo 58 al 1 minuto 03 segundos, los bailadores brincan y ella lo hace con tal fuerza, deliberadamente, que sus bubis se ven asquerosamente, con la piel arrugada del cuello, moverse sin piedad.



En esos instantes y al llevarse de más con los músicos, algunos de ellos dicen al micrófono “toñoñón, toñoñón, toñoñón”… y ella ni se inmuta, es más, brinca con más ganas para que el chicharrón lo haga de la misma forma y se note más su sex-appeal.

Hace rato dije aquí que ella es todo lo que una mujer no debe ser y eso lo digo porque pese a sus esfuerzos de seducción, pese a que enseña chiches en horario familiar: ¡NADIE SE LE ACERCA!, ¡Vaya! Ningún señor se anima a sacarla a bailar.

Así que, niñas, la elegancia va por encima de todo.  No siempre funciona el dicho de que “el que no enseña no vende”.

Por favor, que alguien le diga que se ve mal con esa actitud… a su edad.

miércoles, 19 de octubre de 2011

¡No me lo permitan!

Parte 2

Una de las actrices bellas de Hollywood, para mi gusto, es Demi Moore, junto con Julia Roberts.

Hoy vi en el periódico una nota en la que dicen que la infidelidad que sufrió por parte de su aún esposo Ashton Kutcher, le ha afectado y trastornado su vida.

Aparece una foto en la que luce delgadísima y me llamó la atención la nota por ello.

Al ir leyendo, me di cuenta que pesa (45 kilos) y mide (1.65 metros) lo que yo registro en báscula.

Tons ¿así me veo?




¡Dios!

No es que me ponga de su lado, pero como he vivido en carne propia el mismo dolor (el de la infidelidad) puedo comprenderla.

Simplemente, no duermes, no comes, no piensas.  El dolor se apodera de ti. La humillación cala en lo más hondo de las entrañas.

En verdad, no entiendo a los hombres, a todos, ¿qué necesidad hay de tener una doble vida?

En fin, ni para qué buscar respuestas que nunca encontraré. Es algo inexplicable y estúpido.

Si me ven así de flaca, díganme, no sean gachos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Ansiedad

Debo reconocer que estoy feliz de ser desempleada (de planta y tiempo completo) solo por el hecho de que simplemente no era feliz ya en la revista.

Me sentía desaprovechada y muchas veces me sentí humillada por el trato poco profesional que tienen ahí hacia sus empleados; nunca entendí por qué, siendo una empresa pequeña, se portaban de esa forma con todos, pero también con personas que han trabajado en grandes empresas.  Odié la falta de compañerismo, la grilla y la amargura de algunas de esas personas.

Por ello, simplemente no extraño ese lugar, en lo absoluto.

Además, últimamente sentía que ese trabajo, al no ser valorado lo que yo desempeñaba, me estorbaba por ser de tiempo completo y yo tenía tantas cosas qué hacer fuera de esa oficina.  Y lo peor, el dinero que percibía no me alcanzó nunca para nada.

Y no es que uno sea mal-agradecida, simplemente que uno no puede ser agradecida cuando te tratan del nabo aunque en apariencia quisieran siempre demostrar que sí eran la onda.

Sin embargo, aunque debo reconocer también, no he buscado a conciencia trabajo en el sentido de que no estoy clavando el cuerno todo el día en bolsas de trabajo, pero aún así sí he enviado varios CV, los suficientes como para llevar al menos un par de entrevistas en el marcador, pero no es así y comienza a desesperarme que ¡nadie me llama!

Y es que, todos los días, algunos de ellos en las noches, como justo ahora, checo una a una las vacantes de distintas bolsas de trabajo y leo detenidamente los avisos de ocasión, (que dicho sea de paso, una vez me funcionaron) y mando mi curriculum para candidatearme en las vacantes en las que creo yo puedo ser de utilidad.

Además de que no me llaman, como ya lo comenté, es frustrante ver en mi registro de OCC (autollamado el sitio líder para encontrar empleo a cualquier nivel), que mi información profesional ha sido leída o visitada solamente por ¡18 reclutadores!

También me deprime el hecho que aparecen, diario, vacantes que publicaron desde hace tres semanas que soy desempleada ¡y que ya envié desde la primera vez que las encontré publicadas!

Debo dar gracias a Dios de que tengo dos empleos vivos.

Justamente esta semana he tenido mucho trabajo de ellos, pues el fin tengo carrera en el Autódromo y eso equivale a trabajo diario la semana previa, y mi jefazo del periódico me ha pedido algunas cosas casi todos los días.

Si no fuera por eso, lo juro, estaría cortándome las venas.

Está bien… contaré hasta mil para no caer en el desespero.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Viernes patético

Todo comenzó muy bien hoy.  Temprano fui a cerrar definitivamente mi ciclo en la revista.  Finalmente recibí mi liquidación justa sin llegar a pleito.  Todo en santa paz.

Comí como siempre había querido los últimos años en compañía de mis amigas, las mamás del colegio de Juan Pablo, sin prisas, platicamos muy a gusto, aunque Manotas se quiso regresar temprano a casa, con el pretexto de que estaba cansado, cuando en realidad le urgía sentarse en la computadora.

Me gustó porque se hizo fiesta en grande.  Fueron muchos niños y mamás que no tenía el gusto de conocer.

Cuando antier propuse que celebráramos el cumpleaños de Carlo, hijo de Caro, una amiga mamá del cole, en el Wendy’s, nunca me acordé que era viernes, día que J (se supone) viene a ver a Juan Pablo.

Afortunadamente los viernes hay salida temprano y él viene a verlo o pasa por él alrededor de las 4. Nosotros salimos del lugar antes de las 3 de la tarde.

En la mañana, le recordé a Juan Pablo qué día era hoy y que seguramente su papá iría por él en la tarde.  Tajantemente me dijo que no quería ir con su papá.

Un acuerdo entre J y yo es que nunca se lo llevaría en contra de su voluntad y mucho menos llorando, de hecho, en el DIF le hicieron la misma advertencia cuando peleó a muerte verlo viernes y sábado, que, dicho sea de paso, fue un proceso innecesario, pues jamás se le ha negado que lo vea.

En esos ayeres, lo único que le pedía era un poco de paciencia cuando él exigía sus derechos de verlo y llevárselo fuera de casa, cuando recién comenzó a visitarlo después de dos años de desaparición de su parte (en todo sentido).  Nunca lo comprendió y me demandó.  Estuvimos seis largos meses con visitas supervisadas en Capullos.  Fue un proceso desgastante, innecesario.  Esto como contexto.

Las últimas tres semanas, J no había venido a verlo ningún día y solo el segundo viernes de esas semanas le llamó para pasar por él.  Fue la misma historia de hoy: Manotas se negó a salir y él lo aceptó y ni siquiera vino a verlo.

Cuando llegamos al Wendy’s le pedí a mi hijo que si le llamaba yo para acercarse a mí, lo hiciera de inmediato, pues en una de esas sería para comunicarle a su papá.  En dado caso que me llamara. Nunca me llamó.

Aproveché que el niño quiso regresarse de la reunión para estar en casa por si el hombre venía a buscarlo.  Y así fue.  A los minutos estaba aquí.

Juan Pablo de inmediato, al verlo en la cochera y nosotros dentro de la casa, comenzó a decir “ahí viene papá y no quiero ir”.

Ya le había dicho yo hoy que si no quería ir con él, debería decírselo él mismo, pero expresando el motivo por el cual no quiere ir.

El niño se puso muy nervioso cuando él entró (no me gusta que entre a casa de mi madre, pero siempre lo hace, sin saludar a los presentes, en este caso, mi mamá y yo) y le dijo que no quería ir.

Él comenzó a cuestionarle “¿por qué estás tan cambiado?, ¿ya van tres semanas que no te quieres ir conmigo?, ¿qué pasa?”

Comenzó a formarse una bola en mi estómago porque todo lo que dice lo dice en el sentido de acusarme de todo.  Yo guardé silencio.  Juan Pablo simplemente lloraba y decía: “no quiero ir contigo, ¡vete!”.

Llegó un momento en que J se salió de la casa, mientras mamá y yo tratábamos de convencerlo que se cambiara y al menos saliera a saludar a su abuelo, quien venía con J.  Él estaba negado.

Para no extenderme mucho, J comenzó a decirme abiertamente que qué raro que no quiera ir con él, que seguramente yo lo había aconsejado de que no se fuera con él, que por qué no le decía el niño la razón por la que no se iba.

Le expliqué que él ya me había dicho que no quería ir y que le pedí le explicara a él sus motivos, pero que tuviéramos conciencia ambos, que JP tiene un problema de lenguaje y le es difícil expresarse.  No quería yo discutir.

Pero llegó un punto en que me exasperó terriblemente y tuve que decirle de frente que qué esperaba si se desaparece tres semanas consecutivas, que no cultiva el cariño de su hijo.  Él en cambio me dio pretextos: que si no había tenido dinero, que si me da dinero “a mí”, que si el trabajo, que si su carro está en el taller. Pretextos, pretextos, pretextos.

Le dije frente a frente que no intentara responsabilizarme de los frutos que él está cosechando con su actuar.  Que de ninguna manera permitiría que se lo llevara en ese estado.  Él me dijo que yo tengo la obligación de hablar con el niño para aclarar la situación.

Patético.  No entiende razones.  Pasan los años… tiene 42, y sigue siendo un irresponsable, sigue con el corazón ardido.

En fin, fue un momento patético, que ahorita ya no me molesta, pero en esos instantes solo hice lo que creí conveniente. 

Le pedí que a partir de hoy tenía prohibido cruzar la puerta de la casa de mi mamá, pues hoy vi con mis propios ojos que todo el tiempo que yo trabajé y no estaba presente, él hombre se pasa hasta mi cuarto sin siquiera decir “con permiso”.

También le exigí que cuando lo regresara a casa no me lo dejara cual vil bulto en la banqueta o en la reja de la casa.  Que tocara y esperara a que alguna de nosotras lo recibiera, pues me molesta mucho que ha hecho esto últimamente.

A todo me respondía con agresiones y alzando la voz.

Al ver que la conversación no tenía sentido, le pedí que si no tenía nada más que agregar, se fuera. 
Y así lo hizo.  No sin antes decirme que me va a demandar porque yo aconsejo a Manotas no verlo ni salir con él.

Espero tenga las pruebas suficientes para fundamentar esa demanda.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Un día oficialmente desempleada

“Ni sobra el que se va ni hace falta el que se queda”

Como bien lo vaticiné, el viernes 23 de septiembre terminó mi ciclo en la revista.

Me hablaron a una de las oficinas del lugar poco antes de las 12:00 horas. Yo ya sabía la hora en que sería mi despido, así que para ese entonces, había descolgado mis recortes de periódico de la pared escritos por mis colegas Eugenio Guzmán y Marco Almaraz, pues son unos maestros para escribir y los tenía ahí para no olvidar la buena forma de redactar.

También había limpiado por completo mi computadora. Y ensobretado alguna papelería personal.  Mis adornitos hechos por las manitas de mi Manotas, ya estaban en casa, pues me las fui llevando en el transcurso de las tres semanas previas.

Debo reconocer que ese día me presenté a la defensiva, interiormente hablando.  No sé porqué en las últimas horas olvidé que la persona que le tocó bailar con la más fea, es decir, despedirme, siempre se portó como un caballero conmigo. Es un tipo bastante agradable (y guapo).

Pues ya me explicó el motivo del despido. Me dijo que no era nada personal, que estaban contentos con mi trabajo y me dio las razones reales por las cuales me iría de la empresa que hoy omitiré por una razón que más adelante les explicaré en esta misma entrada.

Yo me presenté a esa oficina con mis cálculos para el finiquito.  Hasta ese momento no fue necesario mostrarla pues quien me hablaría de cifras sería un enviado del outsourcing encargado de todo lo relativo al RH de la empresa.

Para no hacerles el cuento largo, me negué a firmar.  Hoy me avisaron que será hasta el jueves que se cierre definitivamente el capítulo (con lo afecta que soy a no cerrar ciclos).  Quiero pensar que me irá bien.  Mientras tanto haré unos movimientos para protegerme, pues así me lo han sugerido mis dos asesores.

Y aunque creo que a veces hacen falta unas vacaciones indefinidas sin la necesidad de regresar al mismo sitio, inquieta como soy, desde hace días comencé a buscar trabajo por distintos medios. Hoy tuve mi primera entrevista laboral.  Iba con muchos ánimos, pues está a no más de 10 minutos de mi casa y a una calle del colegio de Manotas.  Pero, “¡oh, sorpresa!”, la vacante es para el área de ventas.
("Cuando un reportero lo ha sido una vez, no deja de serlo nunca", José Alvarado)
Y sí, salí algo desanimada y comienzo a desesperarme, pues la OCC sigue siendo mala onda conmigo al no tener, como siempre, nada qué ofrecerme.

En fin, espero que esto pase pronto y me dejé escribir sobre temas más agradables en mi rincón… por ejemplo, la tercera parte de Amor de Otoño que tanto me gusta.

Hoy, mi hijo, después de comer me dijo:

JP.- Mamá. ¿vas a ir a trabajar?
Y.- No, Manotas.
Y él me abrazó emocionado
JP.- Gracias, mamá, por quedarte en la casa.

Deséenme suerte, creo que la voy a necesitar.

martes, 20 de septiembre de 2011

A veces, ¡es difícil!

El domingo mamá y yo nos sentamos a comer juntas mientras Manotas jugaba en su computadora.  Platicábamos del baile que habíamos disfrutado horas antes de la Banda de Música de la Ciudad de Monterrey y luego desvió la plática de esta forma…

M.-  Quiero decirte algo y no quiero que me lo tomes a mal.
E.-  A ver…
M.- He notado que ya no sonríes.  Te estás olvidando de sonreír.  No te cuesta nada hacerlo.

Y anoche, mientras descansaba en mi cama al llegar del trabajo y Manotas jugaba en su computadora (creo que eso hará de ahora en adelante y para siempre, beauty thing!), me contaba de una amiga de ella y mi papá, qepd, que por su edad padece demencia senil y no sé por qué le vino a la mente la plática del día anterior (¿Me verá más vieja porque no sonrío?, ¡espero que no sea eso!), pero volvió a tocar el mismo tema.

M.- … por eso es importante sonreír.

Yo no lo había notado, pero sí me había dado cuenta que llevo días en los que no me siento bien.  Y no hablo de un malestar físico, sino algo más de fondo.  Varias cosas no me hacen feliz y me niego a aceptarlo… y sí, he dejado de sonreír. 

Las palabras de mamá todavía taladran no solo mis oídos, sino también mi mente.  No quiero caer en esa fea costumbre de no sonreír y algo debo hacer al respecto.  Me siento desganada, decepcionada, triste y hasta enojada conmigo misma o con la nada.

Ayer de nada me sirvió guiar al taxista que tomé a medio día, los atajos no me sirvieron y se me hizo tarde para recoger a Manotas en el colegio.   El retraso me sirvió para intentar modificar la percepción (y realidad) que me comentó mamá.  Lo que pensé: “no quiero que esto afecte a mi’jo” y cambié de estrategia. 

Siempre lo recibo con una sonrisa en la puerta del kínder, pero ese día, tan solo lo ví de lejos, le extendí mis brazos, como seña de que quería y necesitaba uno de sus tiernos abrazos y enmarqué el gesto con una sonrisa en mi rostro.  Él se sacó de onda y correspondió mi actitud con muchos te amo… me hizo sonreír hasta ahorita.

A veces, ¡qué difícil es sonreír!, Y esta rolita habla mucho al respecto.


lunes, 5 de septiembre de 2011

Solo sé que...


...vientos de cambio se avecinan

He comprobado que este tipo de cambios siempre llegan para bien, así que ¡ahora me lo cumplen!

Los mantendré informados…

lunes, 29 de agosto de 2011

Atrocidad


Imposible no tocar el tema de lo ocurrido el jueves en Monterrey.

Ese día lo pedí de vacaciones en el empleo que tengo de tiempo completo, pues se trataba del día previo a la primera piñata de mi Juan Pablo.

Sin embargo, los planes cambiaron.  Mi editor del periódico me puso dos eventos: uno en la mañana y otro en la tarde… y en la noche me llamó para apoyarlo en la edición de las notas de este lamentable acontecimiento para el periódico de México.

Lo que ustedes vieron en la televisión, periódicos e internet, no se acerca nada a la realidad, a lo que fue.

Al cerrar los ojos, ya sea para descansar, dormir o simplemente parpadear, las fotos que vi en la redacción esa noche de ese hecho tan cruel vuelven a mi mente para llenarme de escalofrío.

El Casino Royale estaba a la vuelta del salón donde fue la piñata de Juan Pablo, así que ya una vez bajó la adrenalina del trabajo de esa noche, comencé con los nervios de si me cancelaría el evento el salón, si habría accesos, etc.  Situación que estuvo bajo control el mismo viernes de la piñata a medio día.

Los invitados llegaron y se toparon con camiones llenos de soldados y patrullas apostados justamente en la entrada al estacionamiento del salón de fiestas.

Yo todavía estoy en shock… casi todos los regios tenemos algún conocido que estuvo ahí, que se salvó o murió.

Todavía tengo impotencia, se me cierra la garganta y no quiero pensar más en todo eso.

En fin.  Es un mugrero de sociedad.  Es un mugrero de Gobierno y con esto, espero con todos mis deseos, que nuestro gobernador renuncie inmediatamente y se haga algo ya para terminar con todo esto.

Que en paz descanse toda esa gente.


lunes, 22 de agosto de 2011

Y no es por ser San Lunes

Seguramente han vivido uno de esos días o etapas en las que simplemente no entienden nada.

Yo llevo tres días estacionada, involuntariamente y de repente, en esa situación y es exasperante, agónico, enfermizo.

Doy vueltas y vueltas al pensamiento y a los sucesos anteriores y no encuentro la clave que me diga que cometí un error como para recibir ese trato. 

Simplemente no lo encuentro y simplemente creo que no es de humanos.

No creo merecerlo y las explicaciones hasta hoy recibidas no me convencen, no me satisfacen.