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lunes, 6 de enero de 2014

Quiero salir corriendo...


Convencida estoy.

Ya no quiero trabajar en donde estoy.

No es que no me guste lo que hago.  La verdad es que adoro, estoy enamorada de lo que hago, pero simplemente el ambiente de trabajo es muy pesado.

Han sido 19 meses muy difíciles de sobrellevar con quien hace las veces de jefe.

No quiero entrar en detalles porque no acabaría, pero he aceptado desde hace un par de meses que estoy siendo objeto de una especie de bullying laboral y estoy muy decepcionada.

Lamento mucho haber abandonado mis tres trabajos que tenía, pues no sólo los perdí, sino que dejé de recibir lo que ellos me daban, pero sobre todo, la tranquilidad de trabajar en un buen ambiente.

Hace casi 9 años, cuando me despidieron en el 2005 de este mismo empleo, juré por todo y ante todo que volvería.  No sé qué estaba pensando.

Hoy ya tengo varias semanas buscando nuevos horizontes.

Dios quiera que se de.

No quiero que pase mucho tiempo antes de poder colocarme en un mejor lugar, con mejores personas.

Espero sea rápido porque el hecho de ser mamá y que todos los días mi hijo me despierta con una sonrisa es lo que ha evitado que caiga en una profunda depresión.

Me cuesta mucho venir al trabajo.

Me cuesta  mucho dirigirle la palabra y el verlo me provoca aversión.  Nunca había detestado tanto a una persona, pero el hecho de que sea tan miserable  y abusivo no puede provocarme otro sentimiento.

sábado, 13 de octubre de 2012

Dolor

Pese a que mi Juan Pablo tiene ya siete años, lo que pasó el jueves me hizo llorar tanto como nunca.

Fue un hecho reprobable, doloroso que terminó con casi seis horas seguidas de mi llanto de coraje, impotencia y muchísima tristeza.

En menos de una semana, Juan Pablo se sintió desairado por las famosas piñatas de sus compañeros del colegio.

Antes que nada quiero dejar claro que lo que a mí me indigna no es le hecho de que no sea tomado en cuenta pues, al ser mamá, puedo entender que a veces no hay presupuesto para invitar a todos los compañeros de salón de nuestros hijos.

También puedo entender que mucho importa a algunas madres hacer click con las mamás de los otros niños y también que ellos ya están en edad de elegir a quién invitar.

El primer hecho que me molestó fue que la maestra, a petición de una madre de familia, repartió en el salón de clases, a la hora de salida, cuando una amiga y yo estábamos en la puerta, las invitaciones de la fiesta de cumpleaños de su hijo.

El hijo de mi amiga y Juan Pablo no fueron requeridos.  Solo atiné a hacerle el comentario a esa mamá, muy amiga mía, que las maestras debería evitar la imprudencia de hacer algo de este tipo.

Juan Pablo es un niño exageradamente sentimental, así que sí sintió que no fue tomado en cuenta, pero al rato lo olvidamos los dos.

Lo que pasó el jueves fue lo siguiente.

Manotas, al no verme en la puerta del salón a la hora de salida, quería comenzar a llorar, pero su maestra le dijo que hiciera tiempo yendo a su escritorio, con una mamá que estaba llenando ahí las invitaciones de la fiesta de su hija, para recoger la suya.

Ahí estaba un montón de chamacos rodeando a la señora.  Ella le entregó una invitación a Juan Pablo y él la alzó muy contento, pero algo le dijo la niña a su mamá que la señora se la arrebató de las manos y mi hijo puso su cara de tristeza.

A los pocos minutos, la mamá, la hija y la maestra estaban afuera del salón, muy cerca de mí y entonces salió Juan Pablo.

Deliberadamente pregunté a mi hijo por su invitación, aquella que su maestra le dijo que recogiera mientras yo pasaba por él y me dijo: "No me dieron, mamá".

La maestra escuchó nuestra plática y le comentó a la señora que Juan Pablo estaba en la lista de sus invitados y la hija le dijo: "No, yo no estoy invitando a Juan Pablo, estoy invitando a Pablo"; su madre sólo sonrió con los labios torcidos.

Salí de ahí conteniendo el llanto, pero al comentarle por celular a otra amiga del colegio me solté a llorar hasta las 8:30 de la noche.

Me dio tanto coraje que un adulto hiciera algo así.

Me quejé con la directora de Primaria Menor y no le puso atención a mi queja.  Más molesta estoy todavía.

Ellas creen que me molesta el que mi hijo se haya perdido una fiesta, cuando en realidad lo que me DUELE en el alma es que lo hayan lastimado de esa forma.

No sé dónde tienen los valores algunos padres de familia y cómo fomentan el bullying y la discriminación en sus hijos.

Yo creo que nunca van a corregir esa actitud y menos si la escuela lo permite.

martes, 31 de julio de 2012

Tres años y contando

Este será, si Dios quiere, el cuarto ciclo escolar de Juan Pablo en su colegio.

El primer año, pese a que tenía pésimos ingresos, me fue muy bien con los pagos de todo.  Creo yo que fui muy bien organizada.

En los últimos dos, no tanto, pero salí a flote.

A partir del segundo ciclo, no recuerdo por qué, me acerqué al "papá" antes de los pagos fuertes de inicio de ciclo escolar, pidiéndole apoyo para librar ese primer tirón, siempre aclarando que sería solo en ese momento y que de las mensualidades yo me haría cargo.

Esos dos últimos años de preescolar abiertamente me dijo que no me iba a apoyar ni sólo al inicio y que mejor lo llevara a una escuela pública.

Entonces le hice una contra propuesta, que me diera lo que piden a los papás de niños de escuelas públicas al año, que no es ni la mitad de una mensualidad del colegio porque definitivamente que en una de ese tipo no podrían darle la atención que necesita el niño por sus problemas de TDA y lenguaje.

Había evitado invitarlo a involucrarse en cosas del colegio por la misma situación, pero decidí invitarlo al cierre del ciclo escolar reciente porque era además el cierre de una etapa de la vida de JP.

A este hombre lo ví contento y admirado por el colegio, sus instalaciones, sus maestras, sus actividades y pensé que ahora sí tendría un motivo para unirse a los gastos de inicio de ciclo escolar.

Pensé que no me había equivocado hasta hace unos momentos.

Cuando volví a tocar el tema del apoyo para Primaria, que es la etapa a la que entrará mi hijo, él se vio más dispuesto.

Tiene como tres meses negándole paseos, juguetes, ropa a Juan Pablo -delante de mi mamá- bajo el argumento siguiente:

- "No podemos (salir, comprar, darte) porque estoy ahorrando para darle dinero a tu mamá para el colegio".

Luego, hace un mes le recordé que ya está el tirón fuerte encima y me habló de un bono que recibiría y del que la gente de RH de su empresa me daría el 20 por ciento del total que le corresponde al niño, pero que también me daría él el resto para el colegio.

Llegó esa quincena y no vino ningún bono y dijo que hoy llegaba.

Sin embargo, la gente de RH me informó que no viene ningún extra depositado a favor del niño.  Así que decidí ponerlo al tanto de esta última noticia y me sale con que el viernes le dará a mi madre el 20 por ciento de los 3 mil 900 pesos que le dieron de supuestas "utilidades".

780 pesos, para un desembolso total de una cifra de cuatro ceros.

Me encabroné.

Y no porque me siga sorprendiendo, de hecho, tengo prácticamente todo resuelto (aunque de última hora y eso provoca demasiado estrés), sino que me molesta que todos estos meses le haya negado a SU hijo tantas cosas -baratas- bajo el argumento de estar ahorrando para su escuela.

Ahora pienso y pienso de qué estará hecho este tipo, cuestiono su cariño por Juan Pablo, me cuestiono a qué demonios viene una "persona" así a este mundo.

En verdad ¡qué poca madre!

sábado, 7 de enero de 2012

Disculpa pública


Ayer viernes, tuve qué tomar la decisión de eliminar un post de mi blog titulado Pie Izquierdo.

No puedo llamarle privacidad al espacio de mi vida que ha sido invadido en los últimos meses, porque soy dueña de una cuenta en Feisbuc y tengo este blog que, gracias a Dios, tiene algo de tráfico diariamente, pero sí que gente mal-intencionada ha estado hurgando en mi mundo para dar con no-sé-qué-cosa y por ello y tras el consejo de dos personas, decidí eliminarla.

Es la primera vez que me reservo el derecho de publicar un comentario, por eso me di cuenta que ya están navegando en mi blog ahora esas personas, así que opté, además de no publicar la “opinión” de alguien que, obviamente, no se identificó, eliminar esa entrada mía.

Si están con el “pendiente” o deseo de saber ustedes cómo me encuentro ahora, les puedo decir que mejor, mucho más tranquila y poniendo todo en manos de Dios.

Ofrezco una disculpa a quienes se tomaron la molestia de escribirme en esa entrada.  En verdad, atesoro mucho sus comentarios y palabras.  Al borrarlo me dolió mucho justamente por sus comentarios, porque se tomaron la molestia no solo de leerme, sino de también brindarme palabras de aliento.

Les mando un gran abrazo a mis amigos lectores y a quienes sigo de igual manera: Ahuizotl, Janus, Vane, SpIcE, El Anónimo que no se identificó, y las otras personas que me escribieron sobre el tema.

Los aprecio mucho a todos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Eliminado

Ahora sí que utilizaré mi espacio para desahogarme.

Hay una persona extraña que se había acercado a mi vida.  Fue un noviecillo de juventud, el primero que me regaló el dolor de sufrir por infidelidades, pero eso no es lo importante.

Con la tecnología actual no fue difícil que me encontrara y lo acepté.  Primero por MSN y luego por FB.

Poco a poco he ido descubriendo que es una persona sumamente negativa.  Afortunadamente, en un lapso de tres o cuatro años que más o menos nos ponemos en contacto (muy de vez en cuando), solo lo vi la noche de Año Nuevo pasado que cayó de improviso en mi casa.

Su visita no duró más de 10 minutos porque llegó a la hora que Manotas y yo estábamos cenando y le di avión rápido.

Ha sido ofensivo y muchas de las veces que platicamos termino sumamente estresada y molesta.

Por ejemplo, fue él quien criticó con ironía y burla el que mi hijo se integrara a un grupo de Boy Scout.  

Se que ahí debí dejar esa extraña amistad, pero, vuelvo a lo mismo, no es alguien a quien frecuente, es más, podemos estar conectados y ni siquiera nos saludamos en semanas.

Sin tener una conversación profunda en el que externe mis problemas con él (no tengo la confianza) de alguna u otra forma es agresivo.  Si no me dice que soy una amargada, me dice que soy una dejada.

Por cuestiones laborales reactivé mi cuenta de FB y ayer postee en mi muro algo sobre el programa favorito de TV que actualmente sigo y de inmediato me escribió ahí:  “Ay Elena, tú siempre con tus comentarios… bobos”

Tenía tiempo de no hablar con él. Y me causó algo de molestia, pero para no hacer la discusión larga y porque yo tenía mucho trabajo no le dije nada, simplemente borré su comentario.

Esta mañana lo vi conectado y textualmente le dije: “Te pido de favor que sea la última vez que diriges hacia mi un comentario ofensivo. Jamás he sido grosera contigo y tú siempre me estás atacando”.

Él solo me contestó que si no me gustaba lo eliminara de mi lista de contactos.  Le dije que ya que me daba carta abierta, en ese mismo momento haría lo que debí haber hecho hace tiempo y lo bloquee, no sin antes agregar que no entendía su amargura, que todo lo que piensa de mí es reflejo de lo que él es. 

Que si vivo con mi madre y él es independiente (cosa que siempre me presume y critica), pues tal vez es así porque él vive sólo por épocas porque regularmente mete a su vida y departamentos rentados a mujeres con las que fracasa y se vuelve a quedar solo.

Ya una vez lo había eliminado no solo de las vías de comunicación, sino de mis amistades, porque se atrevió a hacerme propuestas que no van conmigo y no me bajó de mojigata.  

Creí que eso había quedado claro, pero no, veo que se quedó con esa espina clavada y siento mucho no poder acceder a sus peticiones.

En fin, a partir de hoy, este tipo queda fuera de mi vida.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Ansiedad

Debo reconocer que estoy feliz de ser desempleada (de planta y tiempo completo) solo por el hecho de que simplemente no era feliz ya en la revista.

Me sentía desaprovechada y muchas veces me sentí humillada por el trato poco profesional que tienen ahí hacia sus empleados; nunca entendí por qué, siendo una empresa pequeña, se portaban de esa forma con todos, pero también con personas que han trabajado en grandes empresas.  Odié la falta de compañerismo, la grilla y la amargura de algunas de esas personas.

Por ello, simplemente no extraño ese lugar, en lo absoluto.

Además, últimamente sentía que ese trabajo, al no ser valorado lo que yo desempeñaba, me estorbaba por ser de tiempo completo y yo tenía tantas cosas qué hacer fuera de esa oficina.  Y lo peor, el dinero que percibía no me alcanzó nunca para nada.

Y no es que uno sea mal-agradecida, simplemente que uno no puede ser agradecida cuando te tratan del nabo aunque en apariencia quisieran siempre demostrar que sí eran la onda.

Sin embargo, aunque debo reconocer también, no he buscado a conciencia trabajo en el sentido de que no estoy clavando el cuerno todo el día en bolsas de trabajo, pero aún así sí he enviado varios CV, los suficientes como para llevar al menos un par de entrevistas en el marcador, pero no es así y comienza a desesperarme que ¡nadie me llama!

Y es que, todos los días, algunos de ellos en las noches, como justo ahora, checo una a una las vacantes de distintas bolsas de trabajo y leo detenidamente los avisos de ocasión, (que dicho sea de paso, una vez me funcionaron) y mando mi curriculum para candidatearme en las vacantes en las que creo yo puedo ser de utilidad.

Además de que no me llaman, como ya lo comenté, es frustrante ver en mi registro de OCC (autollamado el sitio líder para encontrar empleo a cualquier nivel), que mi información profesional ha sido leída o visitada solamente por ¡18 reclutadores!

También me deprime el hecho que aparecen, diario, vacantes que publicaron desde hace tres semanas que soy desempleada ¡y que ya envié desde la primera vez que las encontré publicadas!

Debo dar gracias a Dios de que tengo dos empleos vivos.

Justamente esta semana he tenido mucho trabajo de ellos, pues el fin tengo carrera en el Autódromo y eso equivale a trabajo diario la semana previa, y mi jefazo del periódico me ha pedido algunas cosas casi todos los días.

Si no fuera por eso, lo juro, estaría cortándome las venas.

Está bien… contaré hasta mil para no caer en el desespero.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El huracán está cerca...

No sé por qué, pero siempre he vivido la situación de que me llegue información privilegiada sin yo buscarla.

Y esto aplica para todos los aspectos, desde el laboral, hasta el personal.  No sé si porque les parezca confiable o porque me aprecien.  El punto es que siempre ha sido así.

Hace unas semanas, una fuente fidedigna me informó que uno de los trabajos que desempeño actualmente no anda nada bien y que desaparecería de la faz de la tierra y con él, todos los que trabajamos para que existiera.

Al principio recibí la noticia con agrado, pues siento que desde hace un año mi ciclo terminó en ese lugar. Sin embargo, al no concretarse nada de inmediato, como que uno piensa mejor las cosas y llegué a la conclusión de que no era nada bueno, nunca, perder el empleo.

Ya está confirmado, aún off the record, que me voy a más tardar este lunes.  ¿Cómo me siento?  Pues sigo creyendo que ya no tengo nada qué hacer ahí, que no he sido valorada como me valoran en los otros dos lugares y que ya no hay oportunidad de crecimiento.

Sin embargo, mi mente ha comenzado a trabajar al 100 por hora pensando en cómo me voy a organizar económicamente para librarla lo mejor posible.

Lo que me aterra o me da flojera, más bien, es que sospecho que en cuanto al finiquito no me irá tan bien que digamos. Por supuesto, buscaré recibir lo justo por tres razones: una porque soy papá y mamá y ese dinero es de mi hijo, dos: porque tengo compromisos y tres: porque me estaré yendo en una temporada nada favorable para encontrar algo rápido.

Además, y por último, será la última molestia que causaré y, obviamente, porque es lo justo, lo que he ganado en estos años.

Así que me esperan unos días especiales.  Estaré esperando la notificación oficial en las próximas horas y luego a definir el último punto que comento.

Tengo la suerte de que las empresas en las que he trabajado han cerrado por malas rachas y en la bola me voy yo.  Solo en dos ocasiones renuncié yo por una mejoría  laboral y económica.

Siempre, siempre, ha sido para algo mejor.  Siempre encuentro algo que me favorece en lo personal y en lo laboral.  Quiero pensar que ahora será igual.

Aquí andaré en mi rincón, como siempre.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Solo sé que...


...vientos de cambio se avecinan

He comprobado que este tipo de cambios siempre llegan para bien, así que ¡ahora me lo cumplen!

Los mantendré informados…

lunes, 29 de agosto de 2011

Atrocidad


Imposible no tocar el tema de lo ocurrido el jueves en Monterrey.

Ese día lo pedí de vacaciones en el empleo que tengo de tiempo completo, pues se trataba del día previo a la primera piñata de mi Juan Pablo.

Sin embargo, los planes cambiaron.  Mi editor del periódico me puso dos eventos: uno en la mañana y otro en la tarde… y en la noche me llamó para apoyarlo en la edición de las notas de este lamentable acontecimiento para el periódico de México.

Lo que ustedes vieron en la televisión, periódicos e internet, no se acerca nada a la realidad, a lo que fue.

Al cerrar los ojos, ya sea para descansar, dormir o simplemente parpadear, las fotos que vi en la redacción esa noche de ese hecho tan cruel vuelven a mi mente para llenarme de escalofrío.

El Casino Royale estaba a la vuelta del salón donde fue la piñata de Juan Pablo, así que ya una vez bajó la adrenalina del trabajo de esa noche, comencé con los nervios de si me cancelaría el evento el salón, si habría accesos, etc.  Situación que estuvo bajo control el mismo viernes de la piñata a medio día.

Los invitados llegaron y se toparon con camiones llenos de soldados y patrullas apostados justamente en la entrada al estacionamiento del salón de fiestas.

Yo todavía estoy en shock… casi todos los regios tenemos algún conocido que estuvo ahí, que se salvó o murió.

Todavía tengo impotencia, se me cierra la garganta y no quiero pensar más en todo eso.

En fin.  Es un mugrero de sociedad.  Es un mugrero de Gobierno y con esto, espero con todos mis deseos, que nuestro gobernador renuncie inmediatamente y se haga algo ya para terminar con todo esto.

Que en paz descanse toda esa gente.


martes, 9 de agosto de 2011

Ineptitud para llevar

Si hay alguien que me exaspera en demasía es nuestro ya no tan flamante y “poderoso” Gobernador.

No es posible que habiendo ya transcurrido varias, muchas, semanas de vacaciones escolares sea justo esta semana cuando eche a andar obras en las principales arterias de la Ciudad.

Esta semana entraron a clases los de educación profesional y preparatoria, así que el tráfico ha aumentado considerablemente y, encima, se topa uno con embotellamientos que bien pudieron evitarse si se hubiera trabajado en ello a finales de junio.

Hoy, restan solo dos semanas para regresar los estudiantes de educación básica a clases y yo seré una más de las mamás neuróticas que sale corriendo en las mañanas y a la hora de comida para dejar y recoger a mi hijo.

Estos tráficos, en verdad, Rockdrigo, no son de Dios.  En verdad, solo necesitas sentido común.  Eres un inepto.


¡Y ya se que te valemos madre!

PD.- Malditas sean las gordas que votaron por él a cambio de lonche y un Barrilitos caliente.