Hace muchos meses que no voy al palacio a verlos, y los extraño, pero ellos son la Banda de Música de la Ciudad de Monterrey.
Tengo muchos años siendo su fan.
Qué lástima que aquí no puedan escucharlos como tenemos oportunidad de hacerlo domingo a domingo.
Este domingo, ahí estaré... si Dios quiere.
jueves, 19 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
Disculpa pública
Ayer viernes, tuve qué tomar la decisión de eliminar un post de mi blog titulado Pie Izquierdo.
No puedo llamarle privacidad al espacio de mi vida que ha sido invadido en los últimos meses, porque soy dueña de una cuenta en Feisbuc y tengo este blog que, gracias a Dios, tiene algo de tráfico diariamente, pero sí que gente mal-intencionada ha estado hurgando en mi mundo para dar con no-sé-qué-cosa y por ello y tras el consejo de dos personas, decidí eliminarla.
Es la primera vez que me reservo el derecho de publicar un comentario, por eso me di cuenta que ya están navegando en mi blog ahora esas personas, así que opté, además de no publicar la “opinión” de alguien que, obviamente, no se identificó, eliminar esa entrada mía.
Si están con el “pendiente” o deseo de saber ustedes cómo me encuentro ahora, les puedo decir que mejor, mucho más tranquila y poniendo todo en manos de Dios.
Ofrezco una disculpa a quienes se tomaron la molestia de escribirme en esa entrada. En verdad, atesoro mucho sus comentarios y palabras. Al borrarlo me dolió mucho justamente por sus comentarios, porque se tomaron la molestia no solo de leerme, sino de también brindarme palabras de aliento.
Les mando un gran abrazo a mis amigos lectores y a quienes sigo de igual manera: Ahuizotl, Janus, Vane, SpIcE, El Anónimo que no se identificó, y las otras personas que me escribieron sobre el tema.
Los aprecio mucho a todos.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Alto grado de dificultad
El pino navideño hecho por mi hermana Alma, su esposo Álex y mis sobrinos Andy, Mariana y Alí...
¿Qué les parece?
¿Qué les parece?
jueves, 15 de diciembre de 2011
El regalo más esperado
Seguramente pediste ropa, zapatos, un ipad, un smarthphone... pero ellos solo desean un abrazo de quienes aman y extrañan.
Vi este video y me acordé de nuestro amigo Cuty (Mensaje en la Botella), a quien le envío un gran abrazo hasta Afganistán.
Vi este video y me acordé de nuestro amigo Cuty (Mensaje en la Botella), a quien le envío un gran abrazo hasta Afganistán.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Se fue
Hace poco conté aquí lo enamorada que estoy de un hermoso labrador, vecino de la oficina y que se llama Sam.
Entré a este trabajo el 24 de octubre y desde el primer día nos vimos.
Creo yo que el flechazo mutuo fue total e inmediato, pues a los pocos días, pese a que impone por su tamaño, me atreví a acercarme peligrosamente a él, le puse mi mano para que oliera que mi intención era hacerle cariños y de inmediato me dejó.
Lo curioso de Sam y que llama la atención de toda la gente que pasa por su casa es que se coloca recargado en lo alto de la barda del patio en el que pasa la mayor parte del día y se veía bastante chistoso, parecía un humano. La mayoría sacaba sus móviles para captar la imagen.
Al poco tiempo, una señora que pasó por ahí y que me vio acariciarlo le dijo: “Hola, Sam”… y entonces supe su nombre. Y más o menos por esos días también me di cuenta que la casa estaba en venta.
Todos los días, desde que me dejó acercarme a él, le daba su dosis de cariño al llegar a la oficina, al salir a comer, al regresar para el segundo turno y al irme a casa. Si no estaba, le hablaba y se asomaba.
A veces, él, tan solo oír los miles de ruidos de mi carro, se asomaba y me pedía cariño haciendo ruidos chistosos con su boquita.
El lunes, acá amaneció frío y lluvioso. Sam estaba ahí y estaba empapado. Todo ese día estaba muy preocupada por él, en cómo estaría y hasta despotricando contra sus amos.
Extrañamente, Sam me tiró la mordida las dos veces que acerqué mi mano y decidí no insistir con los cariños, creo que no estaba de humor, estaba molesto porque estaba escurriendo de agua fría.
Le platiqué a la mamá de mi Junior, Eva I. Cabello, y amablemente, como ella es, me ofreció hacerle una casita, ella las hace con sus manitas no conforme con recoger miles de perros, gatos, cerditos, hurones, sin hogar. Conspiramos con regalársela en Navidad y ya solo estaba pensando en cómo decirles a sus amos de nuestras negras intenciones.
Ayer, no vi a Sam, pero hace unos minutos, cuando regresé de comer, estaba una persona desempotrando medidores de luz, de gas, de todo y me atreví a preguntarle si la casa la habían vendido ya.
Me dijo que sí y que nuestro Sam se fue a su nueva casa desde ayer L. No pude despedirme de él.
Quedamos Gastón, uno de sus amos, y yo que me permitiría regalarle la casa que Eva ya está construyendo, pues en el nuevo sitio sí le hace falta.
En verdad, lo voy a extrañar tanto que en cuanto vuelva a ver al señor-chavo, le pediré me permita llevarle yo su casita para acariciarlo de nuevo.
Hasta pronto, Sam.
martes, 6 de diciembre de 2011
No es de Dios...
Tantas palabras transparentes.
Nada qué escribir...
"Cuando no tengas nada qué decir...", dicen.
Nada qué escribir...
"Cuando no tengas nada qué decir...", dicen.
martes, 29 de noviembre de 2011
Un (muy) buen chiste
No había buscado el Feis de J.
Pero, estoy por cerrar la cuenta que he tenido como única en mi vida en ese espacio y abrí otra por cuestiones de seguridad (si alguno de ustedes los tengo en mi feis de siempre, escríbanme inbox para pasarles el nuevo. Yo ya no puedo agregar por varios días porque envié muchas invitaciones al abrirla y el "dueño" de ese espacio me limitó las invitaciones, sorry) y fue entonces como el mismo sistema me sugirió agregarlo, supongo que alguien de mis contactos lo tiene a él como amigo.
Siendo mujer, obviamente, no pude resistir entrar a ver qué tenía no más por curiosidad.
Pues tiene muchas cosas sin privacidad y entre ellas su perfil y no pude más que reírme un muy buen rato con la forma en que se describe y aquí lo pongo íntegro.
"Profesional, trabajador, respetuoso, transparente y, sobren todo honesto".
¡Diosantodemivida, qué buena imaginación tiene!
Pero, estoy por cerrar la cuenta que he tenido como única en mi vida en ese espacio y abrí otra por cuestiones de seguridad (si alguno de ustedes los tengo en mi feis de siempre, escríbanme inbox para pasarles el nuevo. Yo ya no puedo agregar por varios días porque envié muchas invitaciones al abrirla y el "dueño" de ese espacio me limitó las invitaciones, sorry) y fue entonces como el mismo sistema me sugirió agregarlo, supongo que alguien de mis contactos lo tiene a él como amigo.
Siendo mujer, obviamente, no pude resistir entrar a ver qué tenía no más por curiosidad.
Pues tiene muchas cosas sin privacidad y entre ellas su perfil y no pude más que reírme un muy buen rato con la forma en que se describe y aquí lo pongo íntegro.
"Profesional, trabajador, respetuoso, transparente y, sobren todo honesto".
¡Diosantodemivida, qué buena imaginación tiene!
viernes, 25 de noviembre de 2011
De cómo te cambia la perspectiva
Parte 2
Hace rato me preguntaban que si era Rayada y futbolera de hueso colorado… y se me ocurrió contarles pasajes de mi vida algo cómicos.
Fui una aficionada enferma de los albiazules. A finales de los 90’s mis paseos con J se limitaban a ir al Estadio Tecnológico a verlos jugar. íbamos a Numerado, así que siempre estábamos rodeados de la misma gente.
Pero, antes debo irme más atrás.
Fue a principios de los 90 cuando el Monterrey se enfrentó en una Final ante el Atlante, y resultaron campeones los Potros. En esos ayeres, humildemente veía los partidos, cuando los televisaban, o los escuchaba por la radio desde casa de mis papás.
Esa vez, se solidarizaron conmigo tres amigas y vieron el partido a mi lado. Pese a la derrota, alentada por el hígado Roberto Hernández Jr., las convencí de irnos a la Macro a “festejar” el subcampeonato y ahí vamos, cuales viles borregos.
El tráfico, obviamente, estaba parado y eufóricas, Isabel y yo nos bajamos del auto de Sandra en Zaragoza. Todo el tiempo corríamos de lado a lado ondeando una bandera azul y blanco. Al paso de las horas y de la rodada lenta de los autos, justo cuando estábamos en un paso a desnivel (a la altura del Teatro de la Ciudad) el tráfico comenzó a moverse notoriamente.
El chavo del vehículo de atrás lo había dejado sólo con tres menores de edad, incluyendo su novia, mientras él fue al baño o no-sé-a-dónde. Los conductores comenzaron a tocar el claxon con desesperación y la chica se presionó tanto que tomó el volante sin saber manejar, era estándar, así que se le fue sin control hacia adelante mientras yo iba cruzando entre ese carro y el de mi amiga para subirme e irnos.
Me atropelló. Me desmayé. Desperté en un puesto de socorros en el que me dijeron que no tenía nada, pero luego luego comencé a alucinar temiendo que tuviera estallamiento de vísceras o algo así y pedí me trasladaran al Hospital Muguerza bajo la protesta del dueño del vehículo responsable. Yo pedí me trasladaran ahí porque trabajaba en un banco y tenía esa prestación.
Nancy, quien es enfermera, se fue conmigo en la ambulancia y yo iba haciendo planes de irnos a una disco no más saliendo del hospital, lo cual le causó gracia al paramédico que iba conmigo.
Cuando llegamos al hospital, todo el barrio estaba ahí presente en el área de urgencias, no sé quién demonios avisó si ni celulares existían. Mi papá estaba riendo a carcajadas con el familiar de otro paciente de las decenas ahí ingresados a causa directa de la Final. Le contaba esa persona que su hermano se había accidentado ¡viendo el partido en casa! Resulta que movió tanto los brazos que uno de ellos se zafó y se lo estaban acomodando los médicos.
Me dieron de alta, salí caminando pues solo tenía golpes en piernas y costillas. No me dolía nada, pero al día siguiente parecía que me había pasado un tráiler encima. No podía moverme.
Para rematar, una foto de mi, recostada en una camilla y mi nombre en una nota de Seguridad Pública de EL NORTE provocó que miles de amigos y familiares comenzaran a llamar a casa y visitarme. Esa vez fue la primera que el periodicote rezaba un hermoso: Elena Torres. Mi amiga Nancy dio mis datos mientras yo estaba en pleno patatuz.
Esa quedó para la posteridad.
Total, iba todos los sábados al Estadio Tec con J. Era un ritual. Tenía prohibido dirigirse a mí durante los 90 minutos. Odiaba que interrumpieran mi atención mientras veía jugar a mis Rayados.
El día que me llamaron para entrevista para una posible relación laboral en el periódico con el subdirector de la desaparecida sección Deportes, estaba haciendo fila en las oficinas del club, entonces ubicadas en Gonzalitos y Madero.
Llegué a la una de la madrugada. Eran las 10:15, cuando Mirthala me llamó y yo estaba literalmente tirada en la banqueta de Madero, llorando mi pena de haberme quedado a 10 personas de llegar a la taquilla, pero se terminaron los boletos. Estaba llorando mi amargura de tener qué comprar boletos carísimos en la reventa.
Se lo platiqué a ella y me pidió que llegara temprano a la cita para que escribiera en primera persona lo que me había sucedido en la fila.
Fui, escribí (hasta ese momento pensé que era parte de las pruebas para poder aspirar a ser periodista deportivo) y me entrevistaron. Luis me dijo que si resultaba elegida me llamarían después. Yo todavía no confiaba en mi capacidad de poder con el reto, porque no se me quitaba de la cabeza la idea de no merecerlo sin haber estudiado Comunicación y que solo me había quedado con la carrera de Secretaria y tres tetramestres de Mercadotecnia.
La sorpresa llegó al día siguiente: mi crónica de la frustración de no encontrar boleto y tener qué desembolsar una enorme cantidad de dinero por una entrada se publicó, con mi nombre de autor, en EL NORTE, METRO y El Sol.
Días después, era un elemento más del staff de periodistas deportivos del grupo editorial más importante del País.
Muchas cosas me hicieron pensar mucho eso de aceptar la oferta laboral, primero era la falta de estudios profesionales; el horario, pues no tendría la misma vida social ni la facilidad de ver al novio cuando quisiera; mis fines de semana serían entre semana y… ¡no iría más al Estadio Tecnológico!
¡Ah, cómo recuerdo cuánto me dolió eso! Los sábados del primer año fueron una tortura, casi lloraba no poder estar en las gradas como aficionada, mentando madres al árbitro o alentando al equipo.
Pero, por políticas de la empresa no puedes mostrar favoritismo, aficiones y cosas similares y debes aprender a ser objetiva.
Por fin entendí que el futbol es un juego. Por supuesto que he estado feliz por los buenos resultados del equipo (con excepción de la última temporada), a veces veo los partidos, pero ya lo veo con otra madurez.
En verdad, es patético ver hasta dónde llega la gente que vuelca su vida en torno a un equipo y creo que así me vieron a mí varias personas.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Sin título
Llevo días sintiéndome pésimamente mal, anímicamente hablando.
En estos momentos no soy buena compañía, ni físicamente ni sentimentalmente ni de amistad y hasta ni como compañera de trabajo.
Una amargura está estacionada dentro de mí. Y no es una amargura nueva.
No soy feliz.
Estoy encabronada porque creo que nunca lo he sido.
Y aquí no entra Manotas. Hablo de mí, de Elena. Este post no es para hablar de lo feliz que me sentí cuando él nació, porque si mal no recuerdo es la única vez que sentí plenitud, por eso quiero dejarlo fuera de esta entrada. No soy feliz como ser humano ni como mujer.
Y aquí no entra Manotas. Hablo de mí, de Elena. Este post no es para hablar de lo feliz que me sentí cuando él nació, porque si mal no recuerdo es la única vez que sentí plenitud, por eso quiero dejarlo fuera de esta entrada. No soy feliz como ser humano ni como mujer.
Me siento hundida en un hoyo sin fondo e inevitablemente estoy cayendo en él cada vez más.
Yo, que critico tanto a las Brides to be, que ven todo el mundo color de rosa, no he aceptado que me he aferrado a pintar mi vida de ese estúpido color sin que medianamente llegue a un rosa paliducho.
Estoy llorando, me siento frustrada, con muchos pendientes y con mucha impotencia porque no sé cómo ni con qué resolverlos.
Me siento espantosamente sola, cansada de crearme un mundo irreal que ni yo misma ya me trago.
Tengo una amiga que diario cambia su foto en el feisbuc y ayer me burlé de eso con ella. Le dije que qué aventada era de tomarse fotos diario y que qué poca madre que pudiera reír siempre.
Le comenté que la única foto que tengo más o menos decente de mi persona es la que ven aquí a lado derecho de su pantalla. Es la misma que publicaron en la primera Bodissima que escribí, que uso en el gafete para poder recoger a Juan Pablo del colegio, de mi feisbuc… de todo.
Ella me dijo que conoce a mucha gente así, que no les gusta tomarse fotos porque no están contentas con ellas mismas.
A partir de esa frase abrí mis ojos y mi mente para darme cuenta que indirectamente me estaba describiendo a mí.
Para rematar, me pasó por el feis fotos viejas, de nosotras, donde reía, fea, pero reía sin importarme la cámara.
Me siento tan desvalorada, tan sola, tan frustrada, tan amargada. Tan encabronada con la vida y tan impotente.
Y como dice José José: Hoy quiero saborear mi dolor… no pido compasión ni piedad.
lunes, 21 de noviembre de 2011
No es de Dios ser asalariada
Hace unos días platicaba con Janus sobre lo que más me puede cuando consigo trabajo luego de unas vacaciones indefinidas.
Me aterra volver a ser esclava de un horario y del tiempo que necesite tomar para poder pedir un permiso para atender algo urgente, como algún compromiso de mi hijo.
Janus ahora está a punto de dejar el mundo de los desempleados y tan solo comentar eso, siento esa pesadumbre por lo que antes les comento. Me da lástima, pero no su persona, sino mi persona cuando recuerdo cómo me siento cuando firmo contrato en un nuevo trabajo.
Esta semana viví algo patético y me dio mucho coraje ser asalariada, aunque al mismo tiempo me daba golpes de pecho para que Dios o el destino no se enojara conmigo y me dejara desempleada nuevamente, pero es momento en que sigue dándome un no-sé-qué la situación.
Manotas lleva tres años en el colegio, está en preescolar y hasta ahora no me había perdido nada de las actividades con él en la institución. Siempre estaba presente cuando era necesario.
El viernes, fue la clausura de la Regioolimpiada y los papás vamos y hacemos algo de ejercicio con los niños. Los dos años anteriores estuve hasta el final.
Apenas voy a cumplir un mes en el nuevo trabajo y tomando en cuenta que esta semana debo pedir permiso de llegar tarde el miércoles porque voy a recoger sus calificaciones y aprovechan para darnos clase pública, lo cual requiere por lo menos hora y media de mi jornada laboral, pues no podía quedarme en el evento del viernes.
Solo alcancé a bajar con los papás de familia a la cancha, pero tuve qué retirarme a penas iniciaron las competencias de los niños, pues me quedaba el tiempo súper medido para trasladarme a la oficina y no llegar tarde.
Para ponerle sal a la herida, teniendo acceso al Feisbuc todo el día, veía desde un monitor los videos y fotos que las mamás del colegio subían de sus hijos y por más que los veía, buscando encontrar una imagen de “mi hijo abandonado”, no me topaba ni siquiera la sombrita de Manotas.
Los viernes, Juan Pablo sale en un horario que me es imposible pasar por él yo, así que ese día, mi madre se encarga de eso y de la oficina me paso directo a casa para comer juntos.
Llegué y Manotas me mostró orgulloso una medalla de oro que ganó corriendo. Se me arrugó el corazón porque no lo vi… es su primera medalla en esas competencias y no estuve presente. Su maestra Rosina, se aventó la tarea de correr de la mano de él y seguramente abrazarlo por su esfuerzo y su logro, mientras la mamá estaba clavando el cuerno en el escritorio.
Todo el fin de semana pensé en ello porque sé que para Manotas fue muy importante. La prueba está en que no suelta su medalla, la lleva a todos lados y la presume mientras a mí se me vuelve a arrugar el corazón.
Y no quiero pensarlo ni decirlo, pero esta será la primera de muchas cosas que me voy a perder a causa del trabajo.
Este fin de semana fue largo. Acá en México tuvimos asueto el día de hoy, pero trabajé el sábado en la oficina y en el autódromo y ayer tuve carrera nuevamente de autos.
Hoy me la pasé buscando una batería para mi coche y mientras lo hacía me cayó el 20 de que por lo menos cuatro fines de semana consecutivos tendré trabajo, del periódico, de las bodas y de las carreras. Y todo, por el mismo precio, mientras me pierdo de cosas de mi hijo.
Y como sé que se solidarizan conmigo, aprovecho para pedirles un voto para Juan Pablo... por favor, dale click a esta palabra y pon Me Gusta... ¡qué lindos!
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